EFEMÉRIDES

A 90 años de su nacimiento, recordamos a Mercedes Sosa: arte, lucha y canción

Hija de un hogar obrero en Tucumán, Mercedes Sosa transformó las raíces del folklore en un mensaje universal de identidad y resistencia. Su voz acompañó exilios, despertó conciencias y dejó una huella imborrable en la cultura latinoamericana.

Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán, en una familia humilde que moldeó su fuerte identidad social y cultural. Desde muy joven mostró interés por el arte, primero como profesora de danzas folklóricas y luego como cantante. A los 15 años debutó en una radio local bajo el seudónimo de Gladys Osorio, iniciando un camino que la llevaría a convertirse en una de las voces más profundas e influyentes de América Latina.

Mercedes Sosa

Durante los años 60 fue parte fundacional del Movimiento del Nuevo Cancionero, junto a Manuel Oscar Matus, Armando Tejada Gómez y Tito Francia, entre otros. Esta corriente renovadora del folklore buscaba reflejar la vida y las problemáticas del pueblo. Su consagración llegó en 1965 en el Festival de Cosquín, apadrinada por Jorge Cafrune. A partir de allí, comenzó una carrera imparable que la llevó a cantar por todo el mundo, sin abandonar nunca su compromiso con la justicia social y los derechos humanos.

Durante la dictadura militar en Argentina, Mercedes fue silenciada y perseguida. En 1979 se exilió en París y luego en Madrid. Pese al dolor del destierro, su voz se mantuvo firme en defensa de los derechos humanos. Regresó triunfalmente en 1982 con una serie de conciertos históricos en el Teatro Ópera de Buenos Aires, donde una nueva generación la adoptó como ídola. Desde entonces, Mercedes recorrió los escenarios más importantes del mundo, como el Carnegie Hall y el Lincoln Center, elevando siempre la bandera del canto popular.

Mercedes Sosa

En los años 90 y 2000 continuó su camino artístico con proyectos emblemáticos como Alta fidelidad (donde versionó temas de Charly García) y la conmovedora interpretación de la Misa Criolla. Recibió distinciones en todo el mundo, como el Premio CIM-UNESCO, el Grammy Latino, el Konex de Brillante y la Orden del Mérito de Alemania. Fue también Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF y declarada Ciudadana Ilustre por Buenos Aires y Tucumán. Cada reconocimiento era también un acto de gratitud colectiva por su integridad ética y su talento sin fronteras.

Su último gran trabajo fue el proyecto Cantora, un recorrido íntimo por el cancionero latinoamericano junto a artistas como León Gieco, Pablo Milanés y Charly García. Grabado en los años previos a su fallecimiento, Cantora fue concebido como legado sonoro y visual, con discos, libro y documental incluidos. Mercedes grabó hasta sus últimos días. Su última interpretación fue “La soledad”, poco antes de ser hospitalizada en septiembre de 2009. Falleció el 4 de octubre de ese mismo año, a los 74 años.

A 90 años de su nacimiento, Mercedes Sosa sigue viva en cada plaza que lleva su nombre, en cada canción que resiste el olvido y en cada voz que decide cantar por la justicia. Su arte traspasó géneros, generaciones e ideologías, uniendo a un continente a través del canto. Hoy, más que nunca, su mensaje de libertad, verdad y esperanza permanece vigente. Mercedes Sosa no solo fue una artista: fue y será la voz colectiva de toda América Latina.