Daniel Altamirano, el trovador mendocino que sigue emocionando a los 80 años
A los 80 años, el cantautor Daniel Altamirano, nacido en San Carlos, mantiene intacta la pasión por el folclore. En diálogo con Radio Estación Zafiro, desde Córdoba, repasó su vida, su obra y su manera de sentir el oficio de trovador. Mi vida es la canción: escribir, actuar y cantarle al público que me responde con aplausos y cariño, aseguró.
Altamirano recordó los orígenes de dos de sus composiciones más queridas: La OMA y Dios a la una. La primera nació de una experiencia en el monte chaqueño, donde conoció a una abuela de origen alemana que lo recibió con ternura en medio de la pobreza.
Ese encuentro se transformó en una letra cargada de emoción, que con el tiempo se convirtió en un himno popular. La segunda surgió en Buenos Aires, una noche solitaria en un balcón, cuando decidió escribirle directamente a Dios. Dios está en cada uno de nosotros, solo que no sabemos sacarlo afuera, reflexionó.
El trovador también habló de sus inicios en Mendoza, donde desde joven descubrió que su destino estaba ligado a la música. Recordó que la fiesta familiar, la guitarra y la tonada cuyana lo marcaron profundamente. Más tarde, su paso por el Festival de Cosquín lo posicionó como una de las voces más genuinas del folclore argentino, compartiendo escenarios con grandes como Hilario Cuadros, Buenaventura Luna y Pedro Favini, quien fue clave en la musicalización de La OMA.
Con más de seis décadas de trayectoria, Altamirano asegura que no siente arrepentimientos: La gente me ha dado mucho cariño y nunca me faltó trabajo. El artista vive con sencillez, entre la música y el contacto permanente con su público, que lo sigue reconociendo como uno de los grandes trovadores del país.
Finalmente, anunció que en noviembre regresará a Mendoza para reencontrarse con sus seguidores en un show cargado de historia y emoción. Volver a mi tierra siempre me llena de felicidad, dijo con la calidez de quien sabe que sus canciones siguen atravesando generaciones.