Fernando Ayala cumple 105 años en la memoria del cine argentino
Fernando Ayala nació el 2 de julio de 1920 en Gualeguay, provincia de Entre Ríos. A lo largo de su vida dirigió 39 películas y una miniserie, consolidándose como una figura clave del cine argentino. Su trayectoria marcó una transición fundamental entre la época dorada del cine nacional y la aparición de una generación de cineastas con fuerte impronta autoral. Con una mirada aguda, comprometida y renovadora, Ayala supo reflejar en sus obras tanto los cambios sociales como las tensiones políticas de su tiempo.
Comenzó su carrera como asistente de grandes directores como Francisco Mugica y Tulio Demicheli, y debutó en la dirección en 1955 con Ayer fue primavera. El reconocimiento llegó rápidamente, y al año siguiente sorprendió con Los tallos amargos, un film noir de alto vuelo técnico y estético, elogiado incluso por la crítica internacional por su fotografía e innovación narrativa. Su versatilidad lo llevó a incursionar en distintos géneros, siempre con una clara preocupación por la representación social y cultural del país.
En 1956 fundó junto a Héctor Olivera la productora Aries Cinematográfica Argentina, un proyecto clave para la industria nacional. Alternaron películas comerciales con cine comprometido, creando títulos como El jefe, El candidato y Paula cautiva, que marcaron época por su retrato de una sociedad en crisis. También se destacó por su capacidad para dirigir elencos diversos, fusionando actores consagrados con nuevos talentos.
Durante los años 70 y 80, Ayala combinó la sátira y el humor con la crítica social. Obras como La fiaca, El profesor hippie y Hotel Alojamiento se convirtieron en éxitos de taquilla. Pero fue con Plata dulce (1982), una mirada feroz sobre la especulación financiera, que volvió a posicionarse como una voz esencial del cine político argentino. Su cine evolucionó con el país, y hasta su última película, Dios los cría (1991), mantuvo el pulso sobre las transformaciones sociales.
Tres películas para redescubrir su obra:
Los tallos amargos (1956): policial psicológico con fotografía premiada y música de Astor Piazzolla.
El candidato (1959): crítica profunda a la política desde una narrativa potente.
Plata dulce (1982): sátira económica imprescindible para entender la Argentina de los años 80.