Häxan en la Nave UNCuyo: una experiencia sensorial entre brujas, música y pensamiento crítico
El pasado jueves 26 de junio, la Sala Verde del Cine Universidad se transformó en un espacio fuera del tiempo. Allí, el ciclo La Sociedad del Cine ofreció una función especial que conjugó cine silente, música en vivo y pensamiento crítico en torno a la salud mental, con la proyección de Häxan (1922), una obra de culto del cine sueco-danés dirigida por Benjamin Christensen.
La velada fue mucho más que una proyección. Desde el primer segundo, la musicalización en vivo a cargo del compositor mendocino Jorge Martín envolvió al público en una atmósfera inmersiva, en la que cada nota dialogaba con la imagen. No conocía esta película, fue Seba Ferreira del Cineclub Stocco quien me insistió en verla. Me pareció alucinante y muy distinta a lo que venía haciendo. El año pasado hice algo con Chaplin, esto fue cambiar totalmente de plan, comentó Martín al finalizar la función. Su ejecución concentrada, precisa y sensible multiplicó el impacto emocional de la cinta. La música no solo acompañó, sino que profundizó el relato: lo expandió hacia nuevas dimensiones perceptivas.
Tras la proyección, la conversación continuó con una mesa integrada por Gastón Cottino, psicoanalista especializado en salud mental, y Alejandra Ciriza, filósofa, feminista e investigadora del Conicet. Häxan es un film único, una mezcla de ensayo histórico, documental y dramatización que recorre episodios sobre la brujería, desde la Edad Media hasta el siglo XX, proponiendo una mirada crítica sobre la persecución de las mujeres y la patologización de ciertas conductas. Su potencia visual y simbólica encontró un eco profundo en la intervención de Alejandra Ciriza.
El periodo de la película coincide con el auge del expresionismo alemán, un tiempo de mucha búsqueda estética tras la primera guerra interimperialista, señaló Ciriza, contextualizando la obra desde lo político y artístico. Luego, su análisis se adentró en el vínculo entre brujería y feminismo: Hay un interés histórico del campo feminista por el tema de las brujas. Libros como Brujas, comadronas y enfermeras muestran cómo muchas mujeres fueron acusadas de brujería por ejercer saberes relacionados con la sanación. La medicina moderna es fruto de un proceso de masculinización del saber médico.
Ciriza también hizo referencia a textos clave como El martillo de las brujas (Malleus Maleficarum) y La muerte de la naturaleza de Carolyn Merchant, para reflexionar sobre la relación entre ciencia moderna, cuerpo y razón. Las mujeres pasan a ser identificadas con el cuerpo en una cultura que privilegia la razón masculina, y eso abre la puerta al desprecio, la violencia y la tortura.
En un clima de atención, emoción y diálogo respetuoso, la función cerró con un intercambio con el público que reforzó el espíritu del ciclo: hacer del cine una herramienta de encuentro, pensamiento y sensibilización. Organizado por el equipo de Consultorios Externos del Hospital Lencinas, con el apoyo de la Dirección de Salud Mental y Consumos Problemáticos, La Sociedad del Cine: encuestros de película con salud mental se consolida como un espacio cultural que trasciende lo terapéutico para convertirse en un verdadero acto de comunidad.