ACTO CENTRAL

La orquesta ecléctica que musicalizará la Fiesta Nacional de la Vendimia 2025

Un ensamble de 50 músicos mendocinos interpretará en vivo la banda sonora de Guardiana del vino eterno en sus dos noches de presentación.

Darío Maugeri es el director musical del Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2025, titulado Guardiana del vino eterno. A su lado está Hugo Budini como codirector y tienen a su cargo un ensamble de 50 músicos mendocinos que interpretarán en vivo la banda sonora del espectáculo durante sus dos noches de presentación.

Como la definen sus directores, esta orquesta ecléctica combina maderas, bronces, cuerdas y percusión, sumando un conjunto vocal que enriquece la variedad tímbrica y sonora necesaria para una puesta en escena que fusiona diversos lenguajes artísticos. 

El Acto Central de la Fiesta Nacional de la Vendimia 2025 se desarrollará en el Teatro Griego Frank Romero Day el sábado 8 de marzo, y la repetición, el domingo 9 de marzo. Es por eso que desde hace semanas el ensamble musical ensaya de lunes a viernes en el Espacio Cultural Julio Le Parc para cumplir, como es habitual, con el rol fundamental de ejecutar la música en vivo.

Los encargados del ensamble

Darío Maugeri, además de estar al frente de la dirección musical, es el compositor de las piezas originales que sonarán en el teatro griego. Esta es su segunda Vendimia, ya que la primera fue en 2023 con Juglares de Vendimia, también a cargo de Franco Agüero.

La dirección musical es clave para definir la identidad de la fiesta. Más que una simple ejecución, implica coordinar un trabajo colectivo en el que la música marca el carácter del espectáculo.

Maugeri explicó que la dirección musical requiere meses de trabajo en conjunto con un equipo multidisciplinario. En su caso, comenzó en marzo del año pasado cuando Paula Barbuzza lo invitó a sumarse al equipo de Franco Agüero. Además, el director musical detalló: “Se trata de un guion que presenta organismos mágicos y, en base a eso, ya empezamos a interactuar entre todos para darle vida a esa historia. Desde mi lugar, mi trabajo es manejar, a través de la música, las emociones que conlleva el guion y acompañar al texto. Además, tenemos que contemplar las danzas, porque también se articula con los movimientos coreográficos”.

Vendimia es una fiesta muy particular porque tiene un eje vertebral que es el folclore pero que convive con otras muchas estéticas y es una parte fundamental. Es por eso que el director explica que a nivel equipo el staff trabaja en ponerse de acuerdo en definir qué estética aportar a cada cuadro y ser coherentes con esa idea, y agrega: “Todo trabajo colectivo tiene que tener una predisposición en la cual decís 'Te acompaño y te sigo de esta manera'. Aunque a veces pueden darse situaciones en las cuales no coincidís con un compañero, en las cuales cada uno fundamenta sus motivos, pero siempre teniendo en cuenta que el objetivo es que vayamos al mismo lugar y tratar de materializar una idea entre todos. No es fácil, por eso se divide en distintas áreas y por eso tenemos un director general que va jerarquizando según el área y distribuyendo roles”.

Cómo se conformó el ensamble

Una vez definida la identidad sonora de la obra, se realizó un casting abierto para seleccionar a los músicos. La elección de los instrumentos se basó en las necesidades del guion y la estética del espectáculo, que en esta edición se enmarca en un realismo mágico. Maugeri, influenciado por grandes maestros como Hans Zimmer y John Williams, diseñó una sonoridad que equilibra lo épico con lo fantástico. 

Este año, el ensamble está conformado por 50 músicos y músicas, aunque, según comenta su director, presenta también sus complejidades en el momento de la planificación. Cuenta: “Se presentaron algunas limitaciones, es decir, cómo podíamos armar una orquesta que no es tan grande como se piensa; y, por otro lado, implementar instrumentos que son complicados de conseguir. Pero más allá de eso, hemos logrado un buen ensamble dada la estética y, además, incorporar lo que sería la música popular, que tiene un fuerte protagonismo, por eso hemos metido unas seis guitarras meramente folclóricas como criollas, eléctricas, acústicas y otros instrumentos. Hasta un ukelele hemos incorporado, porque tenemos un cuadro donde hacemos música del mundo, entonces ahí también tenemos que recurrir a lo que se llaman instrumentos exóticos o instrumentos de determinada cultura”.

Todo esto lleva a una gran convergencia y es por eso que sus directores la denominan “orquesta ecléctica”, porque engloba tanta variedad de géneros, que se diferencia de una orquesta clásica o romántica. Es un ensamble con mucha riqueza rítmica donde, por ejemplo, la percusión tiene una variedad de instrumentos de todo tipo en el que conviven bombos legüeros junto con sonidos de timbales orquestales, lo que da como resultado una serie de colores para utilizar como recursos y darle vida a ese realismo mágico planteado por Franco Agüero en Guardiana del vino eterno.