La Revolución de Mayo, un relato que se resiste a incorporar la potencia femenina
La Revolución de Mayo, como la Historia del mundo, fue narrada bajo un canon patriarcal que, si bien incluye algunos nombres propios femeninos en sus relatos, no da cuenta del heterogéneo accionar de las mujeres en ese suceso. Sobre lo que resta descubrir e investigar e incluir en el relato de esa revolución, que carga con el signo de ser el origen de la Patria Argentina, hablan las historiadoras Gabriela Vásquez, Guillermina Guillamon y Marcela Ternavasio.
Esa pobreza de representación femenina en el relato revolucionario de 1810 y esa resistencia a ser "intervenido", vuelto a narrar desde un coro que exceda la crema de esas voces blancas y viriles, reside en que esa revolución "consolidó una narrativa compuesta por un panteón de héroes masculinos que, en gran medida, constituyen el imaginario nacional", dice Guillamon.
Aunque en esas narraciones tradicionales, reconoce Vásquez, "las mujeres son mencionadas ocasionalmente y casi siempre en relación con algún varón ilustre: para la Historia todavía son esposas, madres, hijas, hermanas o amantes de. Sólo unas pocas son registradas con nombre y peso propio, como Mariquita Sánchez o Juana Azurduy".
Lejos de una única imagen de mujer, sintetizada en Mariquita Sánchez de Thompson, las mujeres que tuvieron un rol destacado en los procesos revolucionario e independentista fueron heterogéneas.
No obstante, o incluso por causa de ello, casi todas las que se dedicaron a la acción política, social y urbana durante los albores del siglo XIX persiguieron, además de la libertad de la Patria naciente, su propia libertad y su igualdad respecto a los varones.