"La ventana indiscreta": Un clásico que cumple 70 años
Aclamada como una de las obras maestras de Alfred Hitchcock, La ventana indiscreta (Rear Window) cumple 70 años desde su estreno en 1954. Protagonizada por el icónico James Stewart y la deslumbrante Grace Kelly, la película no solo recibió cuatro nominaciones al Oscar, sino que también se ha convertido en un referente en el estudio del suspense en escuelas de cine. Su brillante narrativa y la atmósfera claustrofóbica creada por Hitchcock han asegurado su vigencia a lo largo del tiempo, capturando la atención de nuevas generaciones de amantes del cine.
La trama sigue a L.B. Jefferies (James Stewart), un fotógrafo que, tras sufrir un accidente, queda confinado a su apartamento en una silla de ruedas. Pasando sus días espiando a sus vecinos desde la ventana, comienza a sospechar que uno de ellos, un hombre del bloque de enfrente, ha cometido un asesinato. A medida que el suspense se intensifica, Jefferies involucra a su novia Lisa (Grace Kelly) en su inquietante investigación, desatando una serie de eventos que ponen a prueba su relación y revelan la delgada línea entre la curiosidad y la obsesión.
A su modo, la solución al problema formal de la película define la esencia de la experiencia cinematográfica: ¿qué es un espectador de cine sino una persona, sentada e inmóvil, mirando un recorte del mundo frente a sus ojos, curioseando, encontrando historias en eso que ve, descubriendo algo que supone peligroso y tratando de entender qué pasa? La película juega con la idea de que todos tenemos un instinto natural de espiar, de asomarnos a las ventanas del otro, seducidos por lo prohibido. La enfermera Stella lo expresa claramente: Nos hemos convertido en una raza de mirones. Hitchcock le dirá a François Truffaut: Le apuesto que nueve de cada diez personas, si contemplan al otro lado del patio a una mujer que se desnuda antes de irse a acostar, o simplemente a un hombre que ordena las cosas en su habitación, no podrán evitar mirarlo, podrían apartar la mirada diciendo: 'No me concierne', podrían cerrar las cortinas, pero no lo harán, se entretendrán en mirar.
Análisis:
Truffaut le dice a Hitchcock que, si bien su interés primero para hacer esta película fue el desafío técnico, luego se volvió una lectura del mundo. Hitchcock le contesta que en el barrio de La ventana indiscreta existe un catálogo de comportamientos, de historias, que tienen un punto en común: el amor.
Más allá del accidente, de la condición de Jeff e incluso de su curiosidad y aburrimiento, él se encuentra en una encrucijada; no quiere casarse. En cada ventana encuentra lo que Alfred le llama "un problema del amor". En una ventana vemos a una mujer hermosa, deseada, visitada por múltiples hombres, que vive de manera superficial y que, en el fondo, veremos al final, únicamente estaba esperando que su verdadero amor vuelva. En otra ventana encontramos a una mujer solitaria, depresiva, nostálgica, "miss lonelyhearts"; un compositor solitario y alcohólico; una pareja grande sin hijos (que enfrenta la muerte del perro, leída también como la muerte de un hijo); y un matrimonio desgastado, lleno de violencia y amargura.
Lo mágico de la resolución del caso reside también en la toma de decisiones y el excelente guión. La historia se revuelve con Grace Kelly encontrando la prueba del asesinato y poniéndose un anillo en el dedo para mostrárselo a Jeff justo en el departamento donde se desencadena el conflicto original: Grace Kelly sale victoriosa, gracias a su valentía; no solo resuelve el crimen, sino que vemos al anillo como símbolo de su propio casamiento y la muerte del miedo del protagonista.
Alfred Hitchcock ha transformado la vida de quienes creían saber de cine o que pensaban amarlo, desafiándolos a darse cuenta de que "no sabían nada". Su legado será eterno y seguirá educando a realizadores y cinéfilos hasta el último día. La ventana indiscreta es un claro ejemplo del poder del cine y de la visión magistral de Hitchcock, a quien, por cierto, queremos mucho.