EFEMÉRIDES

Lucrecia Martel cumple 58 años: el legado de una cineasta que transformó el cine argentino

La directora salteña detrás de La Ciénaga y Zama celebra su trayectoria cargada de innovación y reconocimiento internacional.

Hoy 14 de diciembre, Lucrecia Martel celebra 58 años de vida y una trayectoria que la ha consolidado como una de las voces más influyentes del cine contemporáneo. Nacida en Salta en 1966, Martel ha construido una filmografía única, donde el sonido, las imágenes y la narrativa se entrelazan para cuestionar las estructuras tradicionales del cine.

Desde su primer largometraje, La Ciénaga (2001), Martel redefinió las reglas del juego. Aclamada por la crítica, la película no solo marcó su debut, sino que también posicionó al Nuevo Cine Argentino en el panorama internacional. El filme, una exploración inquietante y visceral de la decadencia familiar, ganó el premio a Mejor Ópera Prima en el Festival de Berlín, convirtiendo a Martel en una referencia del cine independiente.

Su estilo único quedó patente en sus películas La niña santa (2004) y La mujer sin cabeza (2008). Ambas forman parte de lo que muchos críticos interpretan como una "trilogía no oficial", donde los temas de la culpa, el deseo y la percepción subjetiva se abordan desde narrativas fragmentadas y atmósferas sonoras envolventes. Sin embargo, para Martel, sus obras son el resultado de anotaciones y observaciones del mundo que la rodea, lejos de las estructuras tradicionales de un guion clásico.

En sus palabras, “Lo que yo hago es todo mentira, es todo artefacto. Yo no creo en la verdad y si hay algún efecto de verdad en mis películas, es un milagro. Pero es todo armado, todo mentira, todo escrito, todo puesto, todo falso. Creo en eso, creo en la falsedad. Y creo que es la única forma de percibir algo. Para mí la escritura es un proceso fundamental, porque ahí pongo todas las mentiras, por decirlo de alguna manera, es donde se construye todo ese artificio. Cada vez que escribo, reescribo de cabo a rabo. Si saco una palabra, escribo todo de nuevo, porque es una maquinaria, un artificio... No es una historia: no es que haya un plot point, y acá un personaje, y acá un héroe, y esa es la historia. Yo trabajo con otra estructura. Esa cosa para mí es muy importante. Hay otros directores que no necesitan eso, que trabajan con improvisaciones y otras cosas. Yo no, yo trabajo con artefactos"

El sonido para Martel no es un complemento, sino un protagonista. Desde los crujidos de las sillas hasta los disparos lejanos, su trabajo crea paisajes sonoros que obligan a la audiencia a observar desde una perspectiva renovada. Para la directora, el cine es un medio de inmersión, una forma de regresar al "lugar del accidente" para reconstruir las pequeñas piezas del sin sentido de la vida.

Con Zama (2017), una adaptación de la novela de Antonio Di Benedetto, Martel exploró las raíces del colonialismo y el racismo en América Latina. La película tuvo su estreno en el Festival Internacional de Cine de Venecia y reafirmó su lugar en la élite del cine mundial. A través de esta obra, Martel confronta las tensiones históricas del continente con su característico enfoque visual y sonoro.

Además de su filmografía, la cineasta ha sido reconocida con retrospectivas en instituciones prestigiosas como el MoMa, el Tate Museum de Londres y Harvard, consolidando su impacto cultural más allá del cine. Su compromiso con la enseñanza y el intercambio de ideas la ha llevado a dictar clases magistrales en todo el mundo, donde comparte su filosofía y metodología de trabajo. En 2023, Martel recibió doctorados Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Salta y la KU Leuven de Bélgica, reafirmando su legado no solo como cineasta, sino como una intelectual comprometida con el arte y la cultura.

A sus 58 años, Lucrecia Martel sigue desafiando las convenciones. Sus últimos trabajos, como la instalación El pasaje (2021) y el cortometraje Camarera de piso (2022), confirman que su búsqueda artística no tiene límites. Para Martel, el cine es un proceso de descubrimiento constante, una herramienta para observar el mundo desde perspectivas que incomodan y fascinan a partes iguales.

Hoy celebramos no solo su cumpleaños, sino también su aporte invaluable al cine argentino e internacional. Con una carrera que trasciende géneros, formatos y fronteras, Martel continúa siendo una voz disruptiva que nos invita a cuestionar cómo vemos, escuchamos y entendemos el cine.