Nicole Kidman y su proyecto más audaz: "En Babygirl tuve que desnudarme por completo, y no solo físicamente"
A sus 57 años, Nicole Kidman sigue demostrando que no hay límites para la reinvención. La actriz, ganadora de un Oscar y estrella de éxitos televisivos como Big Little Lies, llega a las salas de cine argentinas este 2 de enero con Babygirl, un drama psicosexual dirigido por Halina Reijn. En esta entrevista, Kidman reflexiona sobre cómo este proyecto la conecta con su carrera, su feminidad y su humanidad.
Hacer Babygirl fue aterrador y emocionante, admite. En el filme, interpreta a Romy, una ejecutiva de tecnología atrapada entre un matrimonio estable pero insatisfactorio y un pasante que despierta sus deseos más ocultos. A través de una relación con tintes BDSM, Kidman explora en pantalla la vulnerabilidad y la crudeza del placer. Estoy en toda la película. Es un despojo total de mí, explica. La elección de este papel, asegura, no fue casual. Reijn quería hacer una película sobre el placer femenino. ¡Y yo quería hacer eso! He hecho muchas películas en las que me han castigado. Necesitaba esto en mi carrera. Para Kidman, Babygirl es mucho más que una historia provocadora: es un manifiesto sobre el autoconocimiento y la aceptación.
Desde su primera escena, Babygirl no teme desafiar al espectador. Reijn, quien escribió la película como una carta personal sobre la vergüenza y la sexualidad, buscaba transmitir una verdad cruda y sin filtros. Para Kidman, este enfoque fue crucial. La película trata sobre cómo la vergüenza puede nublar nuestras relaciones sexuales. Halina quería que las personas se enfrentaran a esas emociones. Kidman ha construido una carrera basada en asumir riesgos artísticos. Desde Eyes Wide Shut hasta Dogville y Las Horas, siempre ha sido valiente frente a roles complejos y emocionalmente exigentes. Pero en Babygirl, siente que ha llegado a otro nivel. Hay tantos primeros planos. La cámara te expone de formas que no puedes controlar. Fue un desafío extremo.
Más allá de su profesionalismo, Kidman reconoce que este proyecto llegó en un momento crucial de su vida. La mortalidad, la conexión, la pérdida y el matrimonio... todo eso te golpea cuando llegas a los 50. Estoy completamente en ello. Vivir esas emociones tan cerca de la superficie también influyó en mi interpretación. En Babygirl, Kidman no solo se expone como actriz, sino también como mujer que desafía los tabúes en una industria aún reticente a retratar ciertas realidades. Al elegir este papel, reafirma su compromiso con el arte provocador y la narrativa auténtica, mostrándonos que incluso después de cuatro décadas en el cine, todavía está dispuesta a sorprendernos.