LITERATURA

Poemas que exploran el miedo: versos para una noche de Halloween

Dejate envolver por la oscuridad, la nostalgia y la lujuria en los versos seductores de las argentinas Marina Mariasch, María Moreno y la uruguaya Cristina Peri Rossi, que invitan a explorar lo prohibido y lo desconocido.

Marina Mariasch, María Moreno y Cristina Peri Rossi son tres destacadas voces de la poesía latinoamericana que han sabido capturar la complejidad de las emociones humanas a través de sus versos. Mariasch, con su estilo audaz y provocador, desafía las convenciones y juega con la sensualidad y la intimidad. Moreno, a su vez, evoca la nostalgia y el pasado en sus obras, creando atmósferas que invitan a la reflexión. Por otro lado, Peri Rossi combina lo erótico con lo existencial, explorando los rincones más oscuros del deseo y la memoria. Hoy, vamos a leer sus poemas para descubrir los secretos que esconden.

 

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD (Cristina Peri Rossi)

Descubrir a Dios entre las sábanas

-no en el templo fariseo

ni en la altiva mezquita-

sábanas blancas

sudario del amor que te cubría

manto sagrado

iniciar la bienaventurada ascensión

de tu piel a la eternidad

de tu vientre al círculo celestial

sentir a Dios en tus húmedas cavidades

en el grito vertiginoso

de la jauría de tus vísceras

saber

que Dios está escondido entre las sábanas

sudoroso

consagrando tu sangre menstrual

elevando el cáliz de tu vientre.

Descubrir de pronto que Dios

era una diosa

última ascesis,

de aquí a la eternidad.

 

CENIZAS (María Moreno)

Nunca se volvieron a ver.
En dos ciudades viven con otras personas
realizando los gestos -no al mismo tiempo
aunque quizás sí- que ninguna dama puede eludir,
como mirarse en el espejo del vestíbulo,
sostener un bol entre las rodillas
para revolver la ensalada fresca
o tocar al gatito de la casa.

Modestos empleos, dietas, diligencias
-«Arde París» significa aquel cuerpo-,
mientras repiten los breves cataclismos de las damas
como decir te amo antes de reconocer el rostro
o creer que se ha llegado al colmo de la desdicha
sin recordar la última vez.
De cuando en cuando, entre muchas otras imágenes
y sin ninguna fulguración especial
se alegran pensando que ahora la otra
debe ser vieja y fea,

pero si van al mar durante las vacaciones
y se agachan para recoger un caracol
entre la resaca de la orilla
para llevarlo con gesto infantil hasta el oído,
saben perfectamente quién está del otro lado.

 

 

DE MARINA MARIASCH

No le tengas miedo a las tormentas.
Los truenos
son espectaculares
tienen que ver con el cine.
Si tenés miedo, vení a mi cama
nos tapamos con dos frazadas.
Los relámpagos. El flash de una cámara
que le saca una foto a la ciudad.
Los balcones se iluminan por un segundo
y se apagan
como cuando es navidad.
Las tormentas son buenas.
un preámbulo o conclusión
que tranquiliza porque llegó.