Brasil implementó por primera vez el Protocolo Antirracismo en el partido contra Uruguay en Bahía
El partido de este martes 19 de noviembre entre Brasil y Uruguay, por la 12ª fecha de las Eliminatorias Sudamericanas para el Mundial 2026, se desarrolló en un ambiente tenso, marcado por las expectativas de los aficionados brasileños y por la implementación de un nuevo protocolo en el fútbol. El encuentro terminó en empate 1-1, un resultado que dejó a Brasil con un sabor amargo, al no poder superar el gol de Uruguay, anotado por Federico Valverde, y terminar con abucheos de su propia hinchada. En este contexto además, se aplicó por primera vez en Brasil el protocolo antirracismo impulsado por la FIFA.
El protocolo consiste en un procedimiento de tres fases para abordar cualquier incidente racista durante un partido. En primer lugar, si un jugador denuncia un acto de racismo mediante un gesto simbólico - cruzar los brazos a la altura de las muñecas -, el árbitro podrá detener el juego para investigar la situación. Si el abuso persiste, el partido se suspenderá y los jugadores, junto con los árbitros, abandonarán el campo. En la tercera etapa, si el comportamiento racista continúa, se tomará la decisión de suspender el encuentro de manera definitiva.
Esta normativa fue aprobada por la FIFA en su 74º Congreso, celebrado en mayo, y representa un paso significativo en la lucha contra la discriminación en el deporte. El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ednaldo Rodrigues, destacó que este partido en Bahía, siendo la ciudad más negra fuera de África, sería un hito para el fútbol brasileño. Además, se subrayó el compromiso de Vinícius Jr., que ha sido uno de los jugadores que más se ha pronunciado respecto a la lucha contra el racismo en el fútbol.
El objetivo de este protocolo es crear un entorno más seguro e inclusivo para los jugadores, especialmente para aquellos que, como Vinícius Jr., han sido víctimas de abusos racistas a lo largo de sus carreras. La iniciativa busca generar un precedente en Brasil y en otros países donde el racismo sigue siendo una problemática recurrente en los estadios. La CBF expresó su convicción de que el fútbol debe ser un espacio de respeto y justicia, no solo dentro del campo, sino también en las gradas.
El partido entre Brasil y Uruguay en Bahía fue el escenario ideal para inaugurar esta medida. A pesar de las tensiones y los momentos difíciles durante el encuentro, que se saldó con un empate que dejó insatisfechos a los brasileños, el protocolo antirracismo fue implementado por primera vez. Si bien el resultado deportivo fue el foco principal, el hecho de que este nuevo protocolo fuera aplicado por primera vez en suelo brasileño marca un importante avance en la lucha contra la intolerancia y el racismo en el deporte.