SUEÑOS CUMPLIDOS

Con el arco en la sangre: El viaje de Guadalupe Lucero hacia la elite del fútbol femenino

La vida de esta joven arquera mendocina está marcada por la pasión, el sacrificio y el legado familiar. De Gimnasia y Esgrima a River Plate y la Selección Sub-17, su camino apenas comienza.

Con solo 16 años, ha demostrado que la pasión y la dedicación pueden llevar a grandes alturas. Guadalupe Lucero, una joven arquera que desde pequeña ha hecho del fútbol su vida:

“Mis comienzos fueron a los 8 años, una tarde en la casa de mi abuelo. Viene mi papá y me pregunta si quería hacer fútbol en Gimnasia y Esgrima de Mendoza, club del que somos hinchas. Yo fui sin haber jugado antes, solo lo acompañaba todos los sábados a mi papá a verlo jugar o él me llevaba a la cancha a ver al Lobo. Le dije que sí. Ahí empecé con Emanuel Galve y Pablo Galve”.

Desde entonces, su camino ha estado marcado por la perseverancia y un amor incondicional por el deporte.“Empecé atajando y como me gusto, les dije a mis papás que quería vivir de eso profesionalmente”, fue la frase de Guadi, sus padres quedaron sorprendido por la seguridad y contundencia de su respuesta. De Gimnasia fue a jugar a AMUF donde debutó en primera a los 14 años. Ese mismo año estando de vacaciones en Buenos Aires su papá se contacto con Leandro “Toti” Iglesias quién era coordinador de la UAI Urquiza, uno de los equipos más importantes del fútbol femenino profesional de la AFA, lugar donde tuvo una prueba y la posibilidad de ingresar al fútbol grande.

Desde hace dos años que vive en Buenos Aires, hoy, es una pieza clave en el Club Atlético River Plate, donde milita en la categoría Sub16. Recientemente, consiguió un doble logro: no solo el equipo se consagró tricampeón, sino que la joven arquera terminó la competencia con la valla menos vencida, un logro que no solo refleja su talento individual, sino también el espíritu de equipo y la unión que han cultivado a lo largo de la temporada.Este 2024 vino cargado de experiencias ya que tuvo la oportunidad de jugar la Conmebol Evolución en Paraguay. Allí, con su equipo alcanzaron un meritorio cuarto lugar, compitiendo contra los mejores equipos sudamericanos. Cada partido fue una lección, una experiencia que la ayudó a crecer y a forjar su camino en el fútbol femenino.

Sin embargo, uno de los mayores logros que ha conseguido hasta la fecha es ser la arquera titular de la Selección Argentina Sub-17, que se prepara para el Sudamericano de Colombia 2025:

“Me llamaron a la selección el 24 de septiembre, estaba haciendo tarea en la casa de mi mejor amiga, me llama mi técnica y me dice que si podía hablar. Me contó la noticia y no sabía qué decir porque es un llamado que vengo buscando desde que estoy en Buenos Aires. Apenas corté, le avisé a mi papá y grabé el llamado; a mi mamá le avisó mi técnica. Fue una noticia muy hermosa, hasta el día de hoy todavía no caigo, no me he parado a pensar en realidad, y sé que se vienen mejores cosas”.

“La experiencia en la selección es hermosa, si es que entrenamos en la mañana o tarde, nos busca un colectivo, nos lleva al predio, y entrar ahí cada vez que voy es algo hermoso y quiero preservarlo, sé que es un lugar con mucha competencia por eso me esfuerzo mucho para perdurar en el tiempo, ver todo con la celeste y blanca es hermoso, entrar a los vestuarios, llegar y que te den la ropa, entrenas en canchas hermosas, todos atentos a lo que necesites, es único”, refiere la arquera que en cada entrenamiento tiene una oportunidad para demostrar su compromiso y amor por el fútbol.

Ciro Lucero, abuelo de Guadalupe, es una de las glorias del Lobo 

La historia de Guadalupe también está profundamente entrelazada con la de su familia. Es nieta de Ciro Lucero, histórico arquero de Gimnasia y Esgrima en la época dorada del club, con grandes jugadores entre los que se destacaba Víctor Legrotaglie. Aunque nunca tuvo la oportunidad de verlo jugar, siente su presencia en cada paso que da en el campo. La historia de su abuelo es una fuente de inspiración constante, recordándole que el amor por el fútbol se transmite de generación en generación.

Diego Lucero, papá de Guadalupe fue el arquero de la Selección Mendocina en los Juegos Binacionales 2000

También forma parte de la dinastía Diego, su papá, que supo defender los tres palos del blanquinegro a principios del 2000. El es otro gran referente en su vida, no solo le ha enseñado a ser fuerte y perseverante, sino que también la ha guiado en su camino deportivo, alentándola y celebrando cada logro.

Su familia siempre ha estado a su lado brindándole el apoyo incondicional que necesita para seguir persiguiendo sus sueños. “En el comienzo vivimos en un hotel. La adaptación fue todo gracias a mi mamá, mi mejor compañera. Digo mi mamá porque estaba conmigo físicamente, pero en realidad toda mi familia está presente; mis hermanos viven acá conmigo y mi papá, por razones laborales, va y viene a Mendoza. Apenas termino de entrenar, me llama para que le cuente todos los detalles”, cuenta Guadalupe. 

La joven guardameta tiene una característica muy particular, saca desde abajo con la izquierda y de arriba le pega de volea con la derecha, tiene mucha potencia de piernas siendo rápida en el achique y en el despegue para volar, llama la atención su estatura y su juego aéreo.

“Mis referentes en el ámbito de fútbol son Hope Solo, Vanina Correa, Sofía Olivera y el Dibu Martínez, fuera de ese ámbito mi papá y mi abuelo, yo quiero seguir ese  legado de arqueros.  Mi abuelo por lesión dejo el futbol profesional de joven y mi papá también, entonces por eso quiero continuar su carrera y vivirlo de padre a hija, esto es único ya que lo que más nos une entre varias cosas es ese amor al puesto y el deporte” comenta emocionada.

Con cada atajada, cada victoria y cada desafío que enfrenta, Guadalupe va cumpliendo el sueño que el fútbol sea su vida, de que con pasión y el apoyo de la familia no hay límites que no se puedan alcanzar. El camino hacia grandes logros apenas comienza.