El día que Riquelme desafió a Macri: el festejo del Topo Gigio del 10 de Boca
El famoso festejo del Topo Gigio se convirtió en un símbolo distintivo para Juan Román Riquelme. Esta icónica celebración, que marcó un punto de quiebre con la dirigencia y precipitó su salida de Boca, tuvo lugar un 8 de abril hace 24 años, cuando el Xeneize venció a River por 3-0 en el Superclásico. En esa noche memorable, Riquelme, con las manos detrás de las orejas y la mirada desafiante hacia el palco presidencial, capturó la atención de La Bombonera.
El gesto se convirtió en un fenómeno global, encapsulando el talento y la rebeldía que Riquelme representaba en el fútbol. Durante la era de Carlos Bianchi, Boca era una verdadera pesadilla para River, y la figura de Román como líder indiscutido del equipo no sorprendía a nadie.
Lo más destacado de esa noche ocurrió después del minuto 70. Con Boca liderando 1-0 gracias a un magnífico gol de Hugo Ibarra. Riquelme tomó el balón para ejecutar un penal. Se concentró, disparó fuerte y cruzado, aunque Franco Costanzo detuvo su disparo inicial, no pudo retener el rebote, y el número 10 aprovechó para marcar el segundo gol. Antes del pitido final, Guillermo Barros Schelotto anotaría el tercero, pero para entonces, solo se hablaba de una cosa.
El oriundo de Don Torcuato, fiel a su estilo, había planificado meticulosamente cada detalle de su celebración. Desde su gesto desafiante hasta su demanda de un reconocimiento financiero por sus logros, más de dos millones de pesos o dólares en ese momento, reflejaban su importancia para Boca, ganador de tres torneos locales, dos Libertadores y una Intercontinental bajo su liderazgo.
La relación con la dirigencia se deterioró cuando Riquelme exigió un trato acorde a su contribución, mientras que la presidencia argumentaba la validez del contrato existente. Además, surgieron controversias sobre un adelanto financiero que afectó el balance anual del club.
Cuando se le preguntó sobre el significado de su celebración, Riquelme respondió irónicamente: "El festejo es para mi hija porque le encanta el Topo Gigio".
Finalmente, su traspaso al Barcelona por 26 millones de dólares, un récord en aquel momento para el fútbol argentino, junto con las políticas salariales impuestas por la presidencia, aceleraron su partida de Boca. Este capítulo marcó el fin de una era gloriosa para Riquelme en el club.