El hostil recibimiento de la hinchada de Racing a Maxi Salas: "El que no salta, es un traidor"
El partido entre River y Racing, en el marco de la Copa Argentina, será el primero entre ambos equipos desde que Maximiliano Salas se marchó de la Academia para vestir la camiseta del Millonario. Los hinchas presentes en el estadio de Rosario Central calentaron la previa con cantos para el delantero y la entrada en calor en la cancha no fue la excepción.
Cuando los dirigidos por Marcelo Gallardo salieron del vestuario para realizar los ejercicios precompetitivos, la parcialidad del equipo de Avellaneda cantó en contra de Maxi Salas. El que no salta, es un traidor", se escuchó desde las tribunas del Gigante de Arroyito.
El correntino reaccionó con tranquilidad y concentración a los cantos que recibió desde la hinchada de Racing, sin entrar en polémicas. Esta escena se repitió a cuando llegó el momento del saludo entre ambos equipos.
La polémica salida de Salas de Racing
La salida de Salas de Racing para unirse a River en julio de 2025 generó una fuerte controversia en el fútbol argentino. El delantero ejecutó la cláusula de rescisión de su contrato para concretar el traspaso, una acción legal que, sin embargo, fue vista como una traición por parte de la hinchada y un sector de la prensa, dado que se unía a un rival directo y en un momento clave de la temporada. Desde la dirigencia de Racing, se deslizó una versión sobre una supuesta falta de palabra del jugador, intensificando el conflicto mediático.
El epicentro de la polémica fue la explosiva respuesta de Salas a las críticas. El jugador publicó un duro descargo en redes sociales donde acusó a la dirigencia de Racing, encabezada por Diego Milito, de destrato y mentiras.
Salas afirmó que, a pesar de su buen rendimiento y los títulos logrados, nunca le mejoraron el salario inicial y solo se acercaron a ofrecerle una actualización contractual cuando el interés de River ya era público y concreto. El delantero justificó su partida explicando que se fue por dignidad después de meses de desatención por parte del club, cerrando su etapa en Racing con un quiebre público con la cúpula directiva.