Huracán levantó vuelo en el cierre y volvió a sonreír de local
Huracán Las Heras necesitaba una victoria con cara de alivio y la consiguió con autoridad en el tramo final. En el Vicente Polimeni, el Globo venció a Fusión Riojana por 91 a 80 en un partido que tuvo ráfagas, ajustes tácticos y un desarrollo parejo hasta que el local apretó el acelerador en los diez minutos decisivos.
El arranque fue de esos que encienden a la tribuna: parcial 10-2, con Ramiro Méndez encendido desde el perímetro y la energía de Octavio Lagger atacando con decisión. La visita se acomodó con defensa más firme y achicó la brecha, pero el primer cuarto se volvió un juego de posesiones cortas y tiros rápidos, un terreno en el que Huracán supo sacar ventaja para cerrar 27-21.
En el segundo segmento, Fusión buscó cambiar el libreto: Mario Vildoza apostó por una defensa zonal para bajar el ritmo y encontró respuesta en la mano de Juan Abeiro, que sostuvo a los riojanos cerca del marcador. Sin embargo, Huracán tuvo un nombre propio que inclinó la balanza antes del descanso: Javinger Vargas, influyente en ambos costados, empujó el juego y el local se fue al entretiempo arriba 45-34.
El tercer cuarto trajo el momento más delicado para el Globo. Fusión creció con paciencia y se puso a tiro con un Mateo Beigier intratable, hasta quedar a dos puntos (53-51) cuando faltaban poco más de cuatro minutos. Ahí, Huracán encontró aire donde más vale: triples oportunos de sus perimetrales para recuperar distancia y cerrar el parcial con una luz clave: 62-57.
Ya en el último cuarto, el equipo de Agustín Pujol golpeó primero y golpeó fuerte: recuperó rápidamente una ventaja de dos dígitos, y esa diferencia fue un quiebre definitivo. La visita no logró repetir las remontadas de pasajes anteriores y el desgaste también pasó factura: venía de jugar el día anterior y de ganar en Mendoza. Huracán manejó los tiempos, jugó con el reloj y selló un triunfo que vale más que dos puntos: 91-80, para volver a la victoria en casa y recuperar confianza.