NBA

Los Spurs volvieron a la cima del Oeste y jugarán las Finales después de 12 años

Con Victor Wembanyama como figura principal, San Antonio derrotó a Oklahoma City por 111-103 en el séptimo partido de la serie y se consagró campeón de la Conferencia Oeste. Ahora irá por el título frente a New York Knicks.

San Antonio Spurs volvió a poner su nombre en el lugar donde la historia pesa distinto: las Finales de la NBA. El equipo texano venció como visitante a Oklahoma City Thunder por 111-103, cerró la serie 4-3 y se quedó con el título de la Conferencia Oeste. 

Para quienes no siguen el básquet todos los días, el valor del triunfo es enorme. En la NBA, las conferencias funcionan como dos grandes caminos hacia el campeonato: Este y Oeste. El campeón de cada lado juega la gran final. San Antonio acaba de ganar su conferencia y ahora irá por el anillo, el trofeo mayor de la liga más importante del mundo.

El regreso tiene perfume a vieja escuela. Los Spurs fueron durante años una franquicia modelo, ordenada, paciente y ganadora. Con Tim Duncan, Manu Ginóbili, Tony Parker y Gregg Popovich como símbolos, San Antonio construyó una dinastía silenciosa y sin estridencias, a pesar de eso desde 2014, cuando conquistó su último título, no volvía a pisar una final.

En esa historia aparece un nombre muy cercano: Emanuel Ginóbili. El bahiense fue parte central de la época dorada de la franquicia y ganó cuatro campeonatos de la NBA con la camiseta de los Spurs: 2003, 2005, 2007 y 2014. Durante 16 temporadas en San Antonio, Manu jugó 1.057 partidos de fase regular, con promedios de 13,3 puntos, 3,5 rebotes y 3,8 asistencias. En playoffs, donde queman las manos y pesan las piernas, disputó 218 encuentros y elevó su aporte a 14 puntos por partido. No fue apenas un jugador importante, fue uno de los rostros de una manera de competir.

Doce años después, la ciudad vuelve a mirar junio con ilusión.

El gran nombre de esta nueva etapa es Victor Wembanyama, el joven francés de 2,24 metros que cambió el mapa del equipo. En el partido decisivo aportó 22 puntos y 7 rebotes, además de una presencia defensiva que modificó tiros, ataques y hasta decisiones. 

San Antonio también tuvo una respuesta colectiva clave. Julian Champagnie sumó 20 puntos, con una gran efectividad desde el tiro de tres puntos, mientras que Stephon Castle, De'Aaron Fox, Dylan Harper, Keldon Johnson y Devin Vassell también llegaron al doble dígito. Esa fue una de las claves: los Spurs no dependieron de una sola mano caliente, sino de varias

Oklahoma City, último campeón, vendió cara la derrota. Shai Gilgeous-Alexander fue el gran sostén del Thunder con 35 puntos, pero no le alcanzó para evitar la caída. El conjunto local llegó con la presión de defender la corona y terminó chocando contra un rival que jugó con más serenidad en los minutos importantes.

Ahora para los Spurs el desafío será mayor. Del otro lado esperan los New York Knicks, campeones del Este, en una final con aroma histórico. No es un cruce cualquiera: ambos equipos ya se enfrentaron en la definición de 1999, cuando San Antonio ganó el primer campeonato de su historia.

Para New York, la oportunidad también tiene peso de época. Los Knicks no ganan un título de la NBA desde 1973, cuando derrotaron a Los Angeles Lakers y levantaron el segundo campeonato de su historia. Desde entonces, la espera se volvió una marca pesada para una de las ciudades más basquetboleras del planeta. Además, esta será su primera final desde 1999, justamente aquella serie que perdieron ante los Spurs. El destino, los volvió a cruzar.

Los Spurs están otra vez donde querían estar. No llegaron de casualidad ni por un golpe de suerte. Llegaron con una estrella joven, un equipo profundo y una identidad que parece escrita en piedra: defender, pasar la pelota y competir hasta el último segundo.