BOXEO

(Video) Touba “Bamba” Niang: del puesto ambulante al nocaut del año

El senegalés nacionalizado argentino noqueó a Agustín “Bazooka” Chávez en el cuarto round con una derecha demoledora, estiró su invicto a 10-0 (7 KO) y puso en primer plano una historia de viaje, trabajo y en el ring.

El cierre de 2025 dejó una escena fuerte en el boxeo argentino. En la Federación Argentina de Box (FAB), Touba Niang, más conocido como “Bamba”, resolvió su pelea ante Agustín “Bazooka” Chávez con un golpe que se llevó todas las miradas: un derechazo en el cuarto asalto que mandó a la lona a su rival y derivó en el abandono antes del quinto round

En el ambiente, su apodo no es casual: lo llaman “Bamba” por su fe musulmana y, según cuentan quienes lo rodean, como homenaje a Ahmadou Bamba, una referencia cultural y religiosa que también explica parte de su identidad arriba y abajo del ring.

La transmisión de TyC Sports lo pintó sin vueltas y en caliente: “¡Derechazo... y al suelo!”. El desenlace fue tan claro como el sonido del impacto: Chávez no continuó y Niang celebró con un gesto que ya es marca de la noche, la bandera argentina pintada en la cabeza, mientras su récord quedaba con un prolijo número de 10 victorias, 7 por nocaut. A esa potencia le suma algo que hoy también cuenta: carisma y una manera de pelear que suele convertir cada presentación en combate con tribuna encendida.

Detrás del golpe hay una historia larga. Tiene 24 años, nació en Watef, Senegal, en las afueras de Dakar, y a los 15 tomó una decisión de esas que parten una vida: dejar su casa, a su mamá Mbene y a su papá Cheikh Niang, para escapar de la pobreza y la violencia. 

Su viaje incluyó tramos por España (colectivo y barco), un vuelo a Ecuador y un recorrido por tierra cruzando Bolivia y Brasil, con las dificultades típicas de quien migra con la plata justa y sin trámites. En ese periplo también hubo meses viajando como polizón hasta poder reencontrarse con su hermano mayor Abdou, que ya vivía en Argentina y fue clave para el aterrizaje.

Ya instalado, contó que los primeros tiempos no fueron sencillos: relató que le secuestraron mercadería y que incluso fue detenido, experiencias que atribuyó a episodios de discriminación. Aun así, siempre según su testimonio, eligió no engancharse con la bronca y siguió. 

En 2023, por primera vez desde que vive en el país, pudo volver a Senegal y reencontrarse con sus padres y parte de su familia, en una historia marcada por una cifra que impresiona: habló de 33 hermanos.

Fuera del ring, su rutina también tuvo calle desde el inicio. En Quilmes empezó vendiendo lentes y cinturones como ambulante y, con el tiempo, logró dar otro paso al instalar su propio local en la galería Colón, donde hoy vende ropa y zapatillas

En cuanto al boxeo, su vínculo con los guantes arrancó en 2021, de la mano de Javier Segovia en el Club Porvenir de Quilmes, y actualmente se entrena en el Gimnasio Horizonte (Claypole) bajo las órdenes de Daniel Salguero, mientras sostiene una rutina de trabajo y entrenamiento que no afloja.

En cuanto a objetivos, tampoco disimula: quiere ser campeón mundial y hacerlo defendiendo los colores del país que lo adoptó. Y dentro del ring ya tiene “firma”: el uppercut, un recurso que se repite en sus definiciones y que, ante Chávez, quedó señalado como su herramienta más filosa.

Con un nocaut que lo puso en el foco, Bamba Niang empieza a ocupar un lugar propio: el boxeador que mezcla invicto, oficio de calle y una historia personal que explica por qué, cuando pega, lo hace con fuerza.