El desafío de Caputo en Washington: dólares sin deuda ni aval del Congreso
Los ojos del mercado vuelven a estar puestos en Washington, donde el ministro de Economía Luis Toto Caputo encabeza esta semana una serie de reuniones clave con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y con autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI), incluida Kristalina Georgieva.
El objetivo es claro: conseguir dólares frescos sin generar nueva deuda y sin la necesidad de pasar por el Congreso Nacional, algo que el oficialismo busca evitar a toda costa para no exponerse a un eventual rechazo legislativo.
Mercados en pausa, pero expectantes
Tras varios días de calma en los mercados, los bonos y acciones argentinos mostraron una leve mejora, a la espera de definiciones concretas. Los tiempos de las declaraciones se agotaron, admiten en el Palacio de Hacienda. Caputo sabe que de Washington debe volver con resultados tangibles.
Acompañan al ministro el viceministro José Luis Daza, conocedor del mercado financiero norteamericano; el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, encargado de convencer a sus interlocutores de que las reservas argentinas están creciendo y lo seguirán haciendo.
Un salvataje sin pasar por el Congreso
La administración de Donald Trump estaría dispuesta a ayudar a la Argentina, pero con una condición: que la asistencia no se contabilice como deuda directa ni requiera aprobación parlamentaria. Según la ley vigente desde 2020, cualquier ingreso de capital con obligación de devolución debe ser autorizado por el Congreso, algo políticamente inviable en el actual contexto.
En el Gobierno temen un escenario de bloqueo legislativo que obligue a Milei a vetar un rechazo y reavive el conflicto con la oposición. Por eso, Caputo y su equipo buscan una ingeniería legal que permita el ingreso de fondos sin vulnerar la normativa.
Las dos alternativas sobre la mesa
De acuerdo con fuentes cercanas a la negociación, se manejan dos posibles esquemas de asistencia:
Venta de bonos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS).
Estados Unidos podría comprar títulos argentinos a valor de mercado, lo que permitiría al Tesoro obtener liquidez inmediata para afrontar el vencimiento de US$4.300 millones del 9 de enero. En la práctica, se trataría de una venta de activos —no de deuda—, por lo que no requeriría aval legislativo.
Un swap al estilo chino.
La otra opción es un intercambio de monedas entre bancos centrales, un acuerdo que otorga liquidez sin implicar endeudamiento directo. Sin embargo, esta alternativa enfrenta un obstáculo político: el Banco de la Reserva Federal (Fed), presidido por Jerome Powell, actúa con independencia del Ejecutivo y mantiene una relación tensa con Trump, quien incluso pidió públicamente su renuncia.
Tiempos cortos y alta presión
Aunque la asistencia podría concretarse recién en 2026, los mercados esperan señales concretas antes de las elecciones legislativas del 26 de octubre. Caputo necesita recomponer la confianza para evitar un salto en el riesgo país, que ya coquetea con los 1.000 puntos básicos, y alejar el fantasma de un nuevo default.
El ministro encara, así, una de las misiones más delicadas de su gestión: traer divisas sin generar deuda, convencer a Washington sin irritar al Congreso y, sobre todo, evitar que la economía entre en otra espiral de incertidumbre.