El Gobierno anunciará una medida clave para conseguri dólares sin pasar por el Congreso
El Gobierno nacional avanza en el diseño del denominado plan colchón, una estrategia para permitir la entrada de dólares no declarados al sistema financiero sin recurrir a una nueva ley de blanqueo, ni pasar por el Congreso Nacional. La iniciativa apunta a captar parte de los más de u$s 200.000 millones que los argentinos mantienen fuera del sistema formal, en una maniobra de remonetización en dólares con impacto económico y político.
El anuncio oficial del plan colchón sería el 15 de mayo, un día después del cierre de campaña de La Libertad Avanza. Se espera que el vocero presidencial, Manuel Adorni, lo comunique públicamente como parte de una estrategia para reforzar su figura en plena campaña. La medida se conoce en un momento clave, cuando el Gobierno espera una baja en la inflación de abril de 2025 y busca mejorar la performance económica sin generar resistencias parlamentarias.
Una medida sin blanqueo, pero con impacto
El objetivo central del plan colchón es permitir que los argentinos utilicen dólares no declarados en operaciones económicas sin la obligación de justificar su origen ni de transformarlos en pesos. Esto se lograría a través de una flexibilización normativa que no altere las leyes tributarias vigentes ni requiera una nueva ley de exteriorización de capitales.
En la Casa Rosada, el equipo económico liderado por Luis Caputo, junto a la secretaria Legal y Técnica, María Ibarzabal Murphy, trabaja en una resolución o decreto simple que evite el control del Poder Legislativo y no sea alcanzado por los límites constitucionales que impiden el uso del DNU en materia tributaria.
Remonetización "soft" y control del ARCA
Según trascendió, el plan colchón se implementará como una remonetización soft, sin preguntas sobre el origen de los fondos, lo que permitiría reactivar sectores como el inmobiliario, el automotriz y la compra de bienes durables. Muchos argentinos, sobre todo de clase media, han ahorrado en dólar blue por la imposibilidad de acceder al mercado formal y temen declarar por el impacto impositivo.
La idea es que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) flexibilice sus controles a través de declaraciones juradas espontáneas, evitando un blanqueo tradicional. Esta "desregulación" permitiría ingresar los dólares informales al sistema financiero sin enfrentar sanciones ni retenciones.
El sector exportador, en la mira del Gobierno
Además de captar dólares del colchón, el Gobierno busca incentivar al sector exportador. Se evalúa permitir que los exportadores utilicen parte de sus divisas directamente en la economía, por ejemplo, en la compra de insumos, bienes de capital o maquinarias, sin la obligación de liquidarlas en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
Si bien ya existen beneficios similares para el sector servicios, como cobrar hasta u$s 36.000 anuales sin pasar por el MLC, la idea es extender esa lógica al agro. No obstante, desde el sector agroexportador señalan que ya operan en la formalidad y que la propuesta no representaría un cambio sustancial.
Una alternativa que genera mayor consenso es la eliminación del Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios, lo cual podría fomentar el uso de cuentas formales en dólares y mejorar el flujo de divisas. Esta iniciativa, según referentes del agro, podría tener un efecto fiscal positivo sin afectar directamente las reservas del Banco Central.
Reservas, FMI y contexto electoral
La medida se da en un contexto en el que el Gobierno argentino busca cumplir metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como el fortalecimiento de las reservas del Banco Central. A pesar de haber recibido fondos frescos del organismo, la administración de Javier Milei apunta a captar dólares líquidos por vías alternativas que no requieran consenso legislativo.
En medio del debate sobre la competencia de monedas y la desregulación cambiaria, el plan colchón se perfila como una apuesta para atraer capitales en la informalidad, reducir la presión sobre el tipo de cambio y fortalecer la credibilidad del nuevo régimen económico sin depender de negociaciones parlamentarias.