La calma después del shock: qué dejó el “Plan Bessent” y qué espera el mercado
La última semana fue una verdadera montaña rusa para el mercado argentino, con saltos inéditos en bonos, acciones y dólar. El bono AL30D, por ejemplo, se negoció en apenas tres días entre los US$42,8 y los US$58,76, una diferencia que superó el 30%. Algo similar ocurrió con el GD30, que pasó de 71,67 a 85,20 dólares. A esto se sumó la baja del dólar financiero, que retrocedió de $1.523 a $1.360, amplificando las ganancias para algunos inversores.
El freno a la corrida no se dio solo: detrás estuvo el llamado Plan Bessent, diseñado junto a referentes de Wall Street y apuntalado por los anuncios del Tesoro de Estados Unidos. El movimiento incluyó el apoyo explícito de Donald Trump, el respaldo de organismos multilaterales como el Banco Mundial (US$4.000 millones) y el BID (US$3.900 millones), además de la liquidación récord del agro tras el anuncio de retenciones cero hasta el 31 de octubre, que permitió ingresar unos US$7.100 millones.
Lo que viene después del shock
El mercado valoró la precisión y la velocidad de la intervención, pero la atención ahora se corre hacia lo que suceda desde octubre. Quedan dudas clave:
Régimen cambiario: cómo se implementará y bajo qué condiciones.
Fondo de Estabilización: qué garantías reales tendrá la promesa de US$20.000 millones.
Compras de deuda por parte de EE.UU.: en qué términos se harán para no vulnerar el pari passu con otros acreedores.
A esto se suma un frente político que no está despejado. El temor de los inversores es que un debilitamiento del gobierno de Javier Milei o un regreso a políticas del pasado vuelva a encender la inestabilidad.
Impacto en inversiones
Más allá de lo financiero, en el anuncio de Scott Bessent hubo un guiño directo al sector privado. Estados Unidos es el principal inversor directo en la Argentina, con un stock de US$31.882 millones, lo que representa el 17% de la Inversión Extranjera Directa (IED). Sin embargo, la IED viene en baja por la incertidumbre local. Por eso, la promesa de reforzar la radicación de capitales estadounidenses en el país apunta a despejar dudas sobre la continuidad de los flujos de inversión.
Entre la euforia y la cautela
El sacudón dejó ganadores y perdedores, pero sobre todo dejó en claro que la economía argentina sigue condicionada por la volatilidad y la dependencia del financiamiento externo. La tormenta se disipó, pero el mercado todavía no baja la guardia: el gran interrogante es octubre, cuando confluyan definiciones políticas, económicas y cambiarias que marcarán el rumbo del próximo tramo de la gestión Milei.