3 películas con banda sonora de Santiago Motorizado que tenés que ver
El vínculo entre Santiago Motorizado y el cine viene de lejos, aunque en los últimos años se hizo más explícito. Desde sus primeras canciones con El Mató a un Policía Motorizado, el universo audiovisual ya estaba presente: no solo en referencias directas como Volver al futuro, sino también en climas, silencios y formas de narrar que parecían más cercanas a una película que a una canción de rock. Ahora, ese cruce se volvió literal: Santiago compone música original para películas y series, llevando su estilo introspectivo a otros lenguajes.
Las bandas sonoras firmadas por él no buscan protagonismo, pero son esenciales. En lugar de ocupar el centro de la escena, se filtran por los bordes, sostienen atmósferas y acompañan emociones sin subrayarlas. Es un cambio de lugar para su música, pero no de esencia. Lo que antes se cantaba en primera persona, ahora se convierte en susurro o en eco, como si sus composiciones se pusieran al servicio de personajes ajenos pero profundamente reconocibles.
En los últimos cinco años, Santiago Motorizado puso su firma en tres películas argentinas que retratan, cada una a su manera, distintos modos de habitar el mundo: el duelo y la nostalgia (La muerte no existe y el amor tampoco, de Fernando Salem), la poesía y los vínculos secretos (Amigas en un camino de campo, de Santiago Loza) y la rutina en crisis (La práctica, de Martín Rejtman). Las tres comparten una sensibilidad común, y en parte se debe a cómo la música de Santiago las atraviesa y las sostiene sin imponer su voz. Un músico que supo dar un paso al costado sin dejar de estar.