Curiosidades de El Juego del Calamar: lo que no sabías sobre los uniformes, los sets y más
El Juego del Calamar, la serie original más vista en la historia de Netflix, continúa generando fascinación con su inminente segunda temporada. La primera entrega, que alcanzó 142 millones de visualizaciones en los primeros 28 días, conquistó al público global gracias a su narrativa adictiva y su impecable producción. Sin embargo, detrás de cámaras hay una serie de secretos que revelan el esfuerzo y la creatividad detrás de este fenómeno cultural.
Los nombres alternativos: Antes de quedarse con Squid Game, la serie estuvo a punto de llamarse Round Six o Squid Game: Play to Die.
Una sola ciudad como set: Toda la filmación de la primera temporada se realizó en Daejeon, Corea del Sur, para optimizar costos.
Sets reales, no CGI: Los juegos, como el de Luz roja, luz verde, fueron construidos físicamente. La famosa muñeca del primer episodio incluso funciona mecánicamente.
El miedo era real: Los actores experimentaron verdadero terror al filmar el puente de vidrio, aunque la altura real no superaba el metro.
Uniformes problemáticos: Los trajes, diseñados como ropa de gimnasio vieja, provocaron alergias en algunos actores.
Inspiraciones artísticas: Las escaleras de colores están basadas en la pintura Relatividad de M. C. Escher y la obra arquitectónica La Muralla Roja de Ricardo Bofill.
Detalles revelados desde el inicio: Los juegos fueron pintados en las paredes del dormitorio desde los primeros episodios, aunque las camas apiladas ocultaban el detalle.
Presupuesto elevado: Netflix invirtió aproximadamente 19 millones de dólares en la primera temporada, una cifra notable para una producción de 9 episodios.
Dormitorios simbólicos: Las camas apiladas de los jugadores fueron diseñadas para parecer un almacén, reflejando cómo los participantes eran tratados como objetos.
La muñeca gigante sigue viva: La famosa muñeca de Luz roja, luz verde se encuentra en un museo en Corea del Sur, donde forma parte de una exhibición interactiva.
Personajes inspirados en la vida real: Cho Sang-woo, el jugador 218, está basado en las experiencias universitarias del director Hwang Dong-Hyuk en la Universidad Nacional de Seúl.
Un debut actoral inolvidable: Jung Ho-yeon, la jugadora 067, pasó de ser modelo a actriz en este proyecto y encontró una guía clave en su compañera de elenco, Lee Yoo-Mi.
Máscaras inspiradas en hormigas: Las jerarquías de los guardias fueron diseñadas en base a las hormigas obreras, donde cada figura geométrica representa un nivel de poder.
Un fenómeno cultural: Además de batir récords de audiencia, la serie ha inspirado desde memes hasta exhibiciones en museos, dejando un impacto cultural global.
Con estos datos, queda claro que El Juego del Calamar es mucho más que un drama emocionante.