Diez discos fundamentales que cumplirán 30 años en este 2026
A mediados de los años noventa, la música popular atravesó una etapa de expansión donde los géneros dejaron de funcionar como compartimentos estancos para empezar a cruzarse y reinventarse. En ese contexto de 1996, surgieron producciones que asumieron el riesgo como lenguaje y que, tres décadas después, conservan una potencia particular. Este recorrido por diez álbumes emblemáticos reúne obras que entendieron su época como materia prima y la transformaron en algo influyente, demostrando que el deseo, la política y la extrañeza siguen siendo motores vitales de la creación artística.
En el plano nacional, producciones como Dopádromo de Babasónicos y Galope de Suárez definieron la identidad del rock y el indie argentino de la época. Mientras el disco de la banda de Adrián Dárgelos propone un pastiche lisérgico que mezcla bossa nova, heavy metal y hip-hop espacial, la obra liderada por Rosario Bléfari logra una síntesis perfecta entre el ruido del noise y la fragilidad del lo-fi. A estos se sumaron otros hitos como Kum Kum de Fun People, que irrumpe con su militancia social y calidez pop, y Juguetes para olvidar de Massacre, donde la psicodelia se convierte en una arquitectura minuciosa de paisajes flotantes y distorsión.
A nivel internacional, 1996 fue el año en que artistas como Beck y DJ Shadow revolucionaron el uso del sampleo y la mezcla de estilos. Con Odelay, Beck organiza el caos en un collage de funk y country, mientras que Shadow construye en Endtroducing..... un mapa emocional hecho de restos de vinilos olvidados. La lista se completa con la electrónica lúdica de Aphex Twin, el pop introspectivo de Belle and Sebastian, la densidad emocional del piano de Fiona Apple en Tidal y la hipnosis motorik de Stereolab. Todas estas obras conforman un legado que, 30 años después, continúa interpelando a las nuevas generaciones de oyentes.