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Gervais, a 20 años de la versión estadounidense de The Office: “Nadie pensaba que iba a funcionar”

Entre dudas, expectativas bajas y decisiones clave, el creador británico reconoce el mérito de Steve Carell y de todo el equipo detrás del fenómeno.

Cuando se lanzó la versión estadounidense de The Office en 2005, Ricky Gervais pensó que iba a ser un desastre. “La gente que conocía la serie original la amaba, y eso era un gran problema”, confesó. “Daban por hecho que la remake iba a ser odiada”. A 20 años del estreno, el creador y protagonista de la versión británica reconoce que las expectativas estaban por el piso, y que lo único que lo motivaba era la curiosidad: “Pensé: '¿Por qué no? No tengo nada que perder, será divertido'”.

Gervais y Stephen Merchant decidieron no involucrarse directamente en la adaptación, conscientes de que no podían capturar todos los matices de la vida en una oficina estadounidense. “Creés que conocés Estados Unidos porque lo consumís todo el tiempo, pero no es así”, explicó Merchant. “Había tantos detalles que no podíamos traducir. Habríamos intentado replicar lo nuestro y no habría funcionado”. Por eso le pasaron el mando a Greg Daniels, quien entendió desde el principio que el corazón de la serie debía ser la historia de amor entre Jim y Pam.

El propio Gervais rechazó la idea de interpretar a Michael Scott. “Eso es una locura. No tiene ningún sentido. La versión original funcionó porque era británica hasta los huesos”, dijo entre risas. Además, admitió que no quería comprometerse a trabajar cinco días a la semana durante siete años. En cambio, el papel quedó en manos de Steve Carell, que lo convirtió en uno de los personajes más icónicos de la televisión. “Cuando consiguió el papel dijo: 'Tengo que dejar de ver a Brent para no imitarlo'”, recordó Gervais.

Con el tiempo, Gervais pudo mirar la serie como un espectador más. “Estoy muy orgulloso de la versión estadounidense”, afirmó. “Comparten ADN, pero cada una tiene su identidad”. Y aunque su cameo como Brent en un episodio fue celebrado, el creador nunca tuvo intención de reemplazar a Carell tras su salida. “Se decía que audicioné y no quedé. Eso es puro invento”, aclaró. Hoy, a dos décadas de aquel estreno que parecía destinado al fracaso, The Office se mantiene como una de las comedias más queridas y reversionadas del siglo XXI.