"La Grazia" de Sorrentino: el drama que abrió el Festival de Venecia
El Festival de Venecia arrancó con la proyección de La Grazia, la nueva película de Paolo Sorrentino que tiene a Toni Servillo como protagonista. El director italiano, conocido por su estilo inconfundible y su habilidad para retratar figuras políticas, decidió cambiar el tono en esta ocasión. Después de haber satirizado a líderes como Silvio Berlusconi en el pasado, ahora eligió un camino diferente: hacerle un homenaje a los buenos políticos, a aquellos que de verdad se preocupan por su país. La película, que llegará a los cines el 16 de enero de 2026, es un retrato de las últimas semanas de un presidente italiano ficticio.
En este nuevo film, el cineasta construyó un personaje tranquilo, reflexivo y alejado de los excesos que solemos ver en la política. El relato se centra en un hombre que duda, que sufre y que ha basado su mandato en la paciencia. Con su sello autoral, el director de Parthenope entretejió comedia, amor y melancolía en cada una de las escenas, logrando un equilibrio entre la reflexión política y la humana. Al igual que en sus films anteriores, Sorrentino se centró en un personaje maduro, pero esta vez con temas como el perdón y la muerte.
La película, que fue la encargada de abrir el festival, no perdió el estilo característico del director y combinó la melancolía con el humor. En la proyección de La Grazia, los gags de guion y visuales lograron que el público estalle en carcajadas, mientras se sumergía en una historia que invita a reflexionar. El film es una muestra del particular universo que propone Sorrentino, que consiguió el equilibrio entre el drama, la política y la comedia para crear una obra crepuscular que marca un nuevo camino en su carrera.