Robert Pattinson habla de su búsqueda de autenticidad: una entrevista reveladora sobre la fama y sus nuevos proyectos
En una reveladora entrevista con The New York Times, Robert Pattinson, el actor que se convirtió en un ícono global gracias a su papel en Crepúsculo, se abre sobre su vida alejada de los reflectores y cómo ha decidido redefinir lo que significa ser famoso. A medida que pasa el tiempo, Pattinson ha optado por alejarse de la industria de Hollywood, eligiendo pasatiempos más simples y personales que le permitan explorar su creatividad sin la presión constante del estrellato.
Desde que se convirtió en padre, Pattinson ha estado buscando maneras de conectarse consigo mismo de forma más profunda. Su reciente incursión en la cerámica ha sido una de las formas que ha encontrado para relajarse y encontrar un espacio en el que pueda expresarse sin las cámaras. "Es una forma de crear algo tangible, algo que no requiere la aprobación de nadie", comenta el actor mientras moldeaba una pieza de arcilla en su estudio de cerámica en Londres.
Pattinson también ha dedicado tiempo a explorar otros proyectos fuera de la actuación. Uno de sus pasatiempos más recientes incluye el diseño de muebles, como su inusual creación de una silla con un cojín que se abre como un capullo. "Quiero diseñar cosas que me hagan sentir algo, cosas que no sigan las normas tradicionales", explica, mostrando que su creatividad no tiene límites. Estos proyectos personales lo han alejado de la fama que alguna vez lo desbordó, y le han permitido centrarse en un proceso más íntimo de autodescubrimiento.
A lo largo de la conversación, Pattinson muestra una actitud despreocupada y autocrítica hacia su propia carrera. A pesar de haber sido un ícono en la industria del cine durante más de 20 años, no toma demasiado en serio el culto a su imagen. Soy ignorante, ególatra y, a veces, miedoso, confiesa, reflejando una visión que parece ser un escape de la presión de la vida pública. Para él, la fama nunca fue el objetivo final, sino una consecuencia de las oportunidades que surgieron a lo largo de su carrera.
En cuanto a su vida personal, Pattinson también se muestra sorprendentemente relajado. Recientemente, ha compartido momentos con su prometida, la cantante y actriz Suki Waterhouse, y su hija en Londres, donde se han instalado temporalmente. La tranquilidad de su vida familiar parece ser lo que más valora en este momento. La paternidad ha cambiado mi perspectiva por completo, dice con una sonrisa. Ahora todo tiene más sentido; todo lo demás parece secundario.
Pero el alejamiento de la fama no significa que Pattinson haya abandonado por completo el cine. El actor sigue comprometido con proyectos que lo desafían, como su próximo filme Mickey 17, dirigido por Bong Joon-ho, una sátira distópica que se rodará en Canadá. Aunque mantiene un perfil bajo en la vida personal, su trabajo sigue siendo una prioridad, aunque en sus propios términos. "El cine es una forma de arte que todavía respeto, pero no me interesa estar en el centro de todo", comenta, dejando claro que la ambición de ser una superestrella ha quedado atrás.
Para Pattinson, la vida después de la fama es un proceso de reinvención constante. Ya no busca ser un personaje público que siempre tiene que estar bajo el escrutinio de la audiencia, sino alguien que encuentra paz en sus propios intereses. Y mientras sigue explorando la cerámica, el diseño y su papel como padre, parece estar construyendo una nueva versión de sí mismo, mucho más auténtica y libre de las expectativas ajenas.