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Vacaciones todo el año y funk experimental: así sonaban Ca7riel y Paco en sus comienzos

Antes de conquistar Coachella, Ca7riel y Paco Amoroso ya desafiaban los géneros desde el under porteño. Su primer proyecto musical fue una bomba de jazz, funk y psicodelia con ADN experimental.

Antes de ser ovacionados en Coachella y romperla en el Tonight Show, Ca7riel y Paco Amoroso ya estaban escribiendo una historia distinta en la música argentina. A principios de la década de 2010, cuando apenas eran adolescentes, formaron una banda junto a Alan Alonso y Felipe Brandy. El nombre era tan particular como su estilo: Astor y las Flores de Marte, un grupo nacido en el under porteño que combinaba rock progresivo, reggae, funk y psicodelia, con una búsqueda sonora que desafiaba cualquier etiqueta.

Ca7riel era el guitarrista y cantante. Paco, por entonces lejos del trap, estaba en la batería, aunque ya mostraba una sensibilidad musical única gracias a su formación en violín. En 2012 grabaron su primer tema, Mazitaguz, en los estudios de Lito Vitale como parte de Vamos las Bandas, y poco después siguieron creciendo como una de esas bandas que había que ver en vivo. En 2015 fueron semifinalistas de Camino a Abbey Road y en 2017 lanzaron su EP Vacaciones todo el año, una joya con aires a Jade, Spinetta y mucho de ellos mismos.

Ese primer EP fue una declaración de principios: no seguir reglas, no copiar fórmulas. Canciones como La maga y Las babosas combinaban compases extraños, armonías complejas y letras cargadas de misterio. Incluso temas que no entraron en el disco, como Flama o Panda driver, dejaron su huella en las presentaciones en vivo. Lejos de sonar como una banda más del indie, Astor tenía identidad y espíritu de laboratorio: experimentar era el plan.

Ca7riel y Paco Amoroso

Aunque con el tiempo el grupo se disolvió y cada miembro siguió su camino, el legado de Astor y las Flores de Marte sigue vivo. En redes como X, fans y archivos digitales rescatan registros de esos años en que Ca7riel y Paco ya sabían que querían hacer algo distinto. Y hoy, con una carrera que pisa escenarios globales, su historia suena más coherente que nunca: lo que empezó en los sótanos de Buenos Aires terminó deslumbrando en el desierto de California.