(VIDEO) La Filarmónica de Mendoza celebró sus 40 años con un brillante concierto inaugural
La Orquesta Filarmónica de Mendoza inauguró este sábado su temporada 2025 con un concierto extraordinario en un Teatro Independencia colmado de público entusiasta. La velada marcó el inicio de las celebraciones por el 40.º aniversario de la institución, que suma cuatro décadas de excelencia musical en la vida cultural de la provincia. Bajo la dirección del maestro suizo Nicolás Rauss, muy recordado por el público local debido a su gestión al frente de la Filarmónica entre 2000 y 2004, la orquesta ofreció un programa cuidadosamente seleccionado y titulado El resplandor de la noche: un viaje a través de luces y sombras. La presencia del Coro del Club Mendoza de Regatas, dirigido por Liliana Ester Sánchez, aportó un matiz especial en las obras finales del repertorio, enriqueciendo la experiencia sonora de la noche.
La velada comenzó con la Fanfarria para preceder a La Péri, de Paul Dukas, que con el esplendor de sus metales otorgó al ambiente un carácter ceremonial y majestuoso desde los primeros compases. A continuación, la orquesta abordó la Suite de danzas de Béla Bartók, partitura de 1923 impregnada de vitalidad rítmica e inspirada en melodías folclóricas de Europa del Este. En esta obra, originalmente compuesta para conmemorar el aniversario de la ciudad de Budapest, la Filarmónica desplegó una interpretación enérgica y precisa, resaltando tanto los pasajes de evocador lirismo como los de intensa potencia rítmica que culminaron en un final vibrante.
La segunda parte del concierto estuvo dedicada al universo impresionista de Claude Debussy, sumergiendo al público en delicadas atmósferas nocturnas. Primero se escuchó Claro de luna, la célebre pieza para piano del compositor francés presentada en la refinada orquestación realizada por su contemporáneo André Caplet. En esta versión orquestal, el delicado lirismo de Claro de luna cobró nuevos matices: la flauta y las cuerdas dibujaron sobre el auditorio una luz tenue y plateada, mientras los suaves acordes de la orquesta evocaron el misterio y la poesía de la noche.
El cierre de la noche llegó con los Tres nocturnos, la célebre tríada sinfónica de Debussy que explora distintas facetas de la noche. En su último movimiento, Sirènes, las voces femeninas del Coro del Club Mendoza de Regatas (dirigido por Liliana Ester Sánchez) se sumaron a la orquesta desde fuera de escena, tejiendo un tapiz sonoro etéreo que evocó el canto lejano de sirenas sobre el mar. Previamente, la Filarmónica había recreado con fineza los contrastes de los primeros dos nocturnos: Nuages (Nubes) pintó una atmósfera de quietud suspendida, mientras que Fêtes (Fiestas) estalló en ritmos vibrantes y sonoridades luminosas. La conjunción de estos elementos, coronada por el embrujo coral de Sirènes, dio cierre a un programa que hizo honor a su premisa de conducir al oyente en un viaje musical a través de luces y sombras.
La entusiasta ovación de pie que despidió a los artistas evidenció la conexión del público con esta propuesta artística de alto nivel. Con este brillante puntapié inicial, la Filarmónica de Mendoza reafirmó su vigencia y su compromiso con la excelencia en el año de su 40.º aniversario. La temporada recién comienza y promete nuevas veladas memorables que seguirán enriqueciendo la vida cultural mendocina.