Otra costumbre ancestral se vuelve tendencia: calma la mente y mejora el descanso
La llamada ducha a oscuras pasó de ser una curiosidad viral a convertirse en una tendencia avalada por la ciencia. Según expertos consultados por Real Simple, cada vez más personas incorporan este hábito a su rutina nocturna como una forma de liberar tensiones y prepararse para el descanso.
La propuesta consiste en apagar o atenuar las luces durante la ducha, creando un entorno sensorial más suave que ayuda al cuerpo y a la mente a relajarse tras un día intenso. Al reducir la iluminación, el organismo recibe una señal clara para disminuir la actividad y entrar en modo descanso, explicó la especialista ayurvédica Nidhi Pandya.
Beneficios comprobados por la ciencia
Diversos estudios y testimonios coinciden en que ducharse en penumbra reduce la estimulación visual, calma el sistema nervioso y favorece la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. La psicóloga Stefanie Mazer detalló que hacerlo unos 90 minutos antes de dormir ayuda a bajar los niveles de cortisol y promueve un sueño más profundo y reparador.
Una investigación de la Universidad de Kioto, publicada en la revista Journal of Sleep Research, comprobó experimentalmente que la ducha nocturna con luz tenue disminuye el estrés fisiológico y mejora la calidad del descanso en adultos jóvenes. Los participantes que evitaron la luz brillante mostraron menores niveles de cortisol y mayor sensación de bienestar.
Además de sus efectos fisiológicos, la ducha a oscuras puede transformar el ánimo y fomentar la atención plena. Al no depender de la vista, se intensifica la percepción del agua sobre la piel, el aroma del jabón y la respiración, generando un estado de calma similar al de la meditación.
Según Pandya, el ambiente tenue también favorece la intimidad y la conexión emocional, convirtiendo la ducha en un espacio de bienestar personal o compartido. El entorno suave despierta los sentidos y restaura la energía del cuerpo, afirmó la especialista.
De tradición ancestral a tendencia moderna
Aunque hoy se popularizó en redes sociales, la práctica tiene raíces milenarias. En la India, los baños vespertinos a la luz de lámparas formaban parte de rituales destinados a limpiar tanto el cuerpo como la energía acumulada del día. En Japón, los baños nocturnos a la luz de velas eran una costumbre de relajación y renovación. Incluso en Grecia y Roma, los antiguos termales mantenían una iluminación tenue para crear una atmósfera de calma y transformación.