Un día como hoy

A 52 años de la tragedia en la Puerta 12: "Las rejas estaban abiertas"

La peor tragedia en el Estadio River Plate se vivió un 23 de junio del año 1968. Un presenciador y sobreviviente contó cómo vivió los hechos.

La tragedia de la puerta 12: un hecho fatal que tomó lugar un día como hoy 23 de junio del año 1968 y cumple este mismo martes 52 años de sucedida.

Se trata de la peor tragedia en el Estadio River Plate, donde 71 personas murieron aplastadas (promedio de edad de 19 años) y 113 resultaron heridas a la salida del partido de fútbol disputado ese día entre el equipo local y su clásico rival Boca Juniors.

En ese sentido, en diálogo con Estación Zafiro 89.5, Carlos Fassardi, un presenciador y sobreviviente de la tragedia de la puerta 12, quien hizo un relato de los recuerdos de ese trágico día: "Cancha de River Plate, puerta número 12, mi versión de lo ocurrido el 23 de junio de 1968, tarde del partido de fútbol entre el local River y Boca Juniors", comenzó su texto.

"Ese domingo concurro al mediodía a la cancha de River, sabía que iba a ser una tarde complicada por el duelo de los dos grandes rivales. Voy a la tribuna y veo los partidos, tenía la costumbre de que mi mamá me preparara unos sanguches para que comiera algo, pero desde muy temprano comenzó a juntarse la tribuna y lo guardé para más tarde. La emoción y la adrenalina de estar ahí me quitaba el apetito. Al terminar la reserva, la tribuna esta colmada y seguía entrado gente, y comenzaron los apretujones, todos parados, no te podías sentar en los escalones. Me guardé el sanguche en la cintura. Todos saltaban y estaban felices".

"Comienza el partido: gritos y alientos en toda la cancha. Para ya finalizado el encuentro, los hinchas de boca comienza a retirarse subiendo los escalones de la tribuna y hacia un pasillo interno que comunicaba con esta tribuna. Como me había dado hambre, saqué mi sanguche y me puse a comer en el pasillo mientras miraba qué pasaba adentro de la cancha y cómo la gente se agolpaba hacia los escalones más cercanos para poder descender hacia la calle. Yo pensaba cuánta gente junta por Dios".

"Finalizo mi sanguche. Habían pasado unos 10 minutos desde que finalizó el partido y yo deseo salir de allí. Bajar por esa escalera era imposible y parecía como si se hubiera taponado la bajada. Muchos hinchas deseosos de salir. Yo vivía cerca de la cancha así que aprendí varios lugares, así que cuando me quise retirar de la tribuna y vi que por ahí arriba no podía salir, conocía un lugarcito secreto que pude pasar a la platea de River y descender por el interior del club y salir por la entrada principal de la calle".

"Salgo del club. Comienzan los hechos importantes. Salgo y voy caminando desde la puerta de River hasta la Av. Figeroa Alcorta. Había poca gente en la zona, estaba por cruzar la calle y escucho hacia mi derecha un ruido poco audible, pero como un rápido derrumbe. Luego gritos que no entendía muy bien. Rápidamente miro hacia ese sector, y era la puerta 12. Quise saber qué pasaba y sin pensarlo dos veces me dirijo hacia allí. Me separaban unos 40 o 50 metros de donde estaba hasta la puerta. Observo que a pocos metros de la puerta 12, y que tenía las rejas abiertas, había 3 policías a caballo. Luego veo cómo ellos se retiran de la zona y se van hacia la vuelta, a la parte de atrás".

"Sigo caminando hacia la puerta de rejas abiertas y no había ningún obstáculo que impidiera nada. Lo que vi fue muy impresionante. Entre la línea de rejas y en donde comienza la escalera, hay un sector de cuatro metros, ese sector estaba lleno de personas apiladas, como acostadas de distinta forma, pero aplastadas. Formaban una pila humana de casi 1 metro de alto. ¿Qué hacer en esa situación? Me encontraba solo delante de tanta gente. Miro hacia arriba de la escalera que era larga, y la misma estaba vacía desde la mitad hacia abajo. De la mitad hacia arriba había muchos hinchas intentando aguantar a los que presionaban detrás de ellos. Temor también a rodar por las escaleras".

"Vuelvo a la realidad y entre los apretados, un muchacho me levanta un brazo y me pide ayuda. Estaba apretado por una o dos personas sobre él. El resto estaban todos inmóviles. Por supuesto le agarré el brazo y traté de sacarlo hacia afuera: no pude. Él estaba muy apretado y no supe más nada que hacer. Traté de llamar a alguien para ayudarlos. En ese momento empiezo a ver cómo gente se empieza a acercar para colaborar. Yo tenía el estómago revuelto".

"Me voy hacia el interior de River hasta la cancha. Vi un periodista deportivo que estaba haciendo reportajes. Me acordé en ese momento de que mi mamá sabe escuchar los partidos de boca y se iba a preocupar mucho por mí, así que me retiro hacia mi domicilio. Me quería ir rápido. Llego a mi casa y por suerte mis padres tenían visitas y no había escuchado el partido, pero un tío mío me ve muy mal y me pregunta ¿qué pasa? y yo agarrándome la panza muy mal me pongo a llorar y le cuento todo".

"Fui soportando y aguantando todo. Cuando llegan estas fechas me acuerdo de todo como si hubiera sido ayer", finalizó Carlos Fassardi.

Escuchá completa la triste historia de la tragedia de la puerta 12:

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