IMPACTO DE LA CRISIS

Deudas y caída de ventas: la Bodega Norton se presentó en concurso de acreedores

La histórica empresa mendocina, propiedad del grupo austríaco Swarovski, enfrenta deudas millonarias en un contexto de caída del consumo interno y retracción de exportaciones, en el peor momento de la vitivinicultura argentina en más de una década.

La Bodega Norton, referente de la vitivinicultura argentina, decidió presentar un concurso preventivo ante la Justicia de Mendoza para proteger su operatividad y los puestos de trabajo en un contexto económico complejo.

El anuncio llega en medio de un escenario preocupante: según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y septiembre de 2025 la comercialización de vinos cayó 2,5%, mientras que las exportaciones bajaron 6,3%. La consultora Scentia agrega que el sector de bebidas alcohólicas sufrió un retroceso del 6,8% en volumen, reflejando la presión sobre el consumo interno.

En este contexto, Norton enfrenta más de $1.400 millones en cheques rechazados y una deuda total cercana a $1.166 millones. La medida judicial permitirá reordenar su pasivo, ganar tiempo y buscar reestructurar compromisos financieros, evitando un impacto directo en su fuerza laboral.

viñedos norton

Fundada en 1895 por Edmund James Palmer Norton y propiedad del grupo Swarovski, la empresa cuenta con 1.200 hectáreas en Luján de Cuyo y trabaja junto a 140 productores del Valle de Uco, con exportaciones a más de 70 países. Entre sus etiquetas más reconocidas se encuentran Norton, Altura Malbec, Sexy Fish, Talismán y Cosecha Tardía.

El CEO Tomás Lange, que asumió en julio pasado, enfatizó el compromiso de la bodega con sus colaboradores y la comunidad vitivinícola: “Seguiremos trabajando con el mismo espíritu de esfuerzo y excelencia que nos caracteriza desde hace 130 años”.

Especialistas advierten que la situación de Norton refleja un riesgo para otras bodegas medianas y pequeñas, que ya lidian con costos productivos crecientes, caída de exportaciones y retracción del consumo interno. La vitivinicultura argentina enfrenta su mayor desafío en más de una década: sostener su competitividad en un mercado global cada vez más exigente.