Inquilinos reclaman regulación ante subas de alquileres que superan ampliamente a la inflación
Los datos del INDEC muestran una fuerte disparidad entre el aumento de precios generales y el comportamiento del mercado inmobiliario. Mientras que la inflación en junio fue del 1,6%, los alquileres en la región de Cuyo registraron un incremento del 5,6%. En términos interanuales, la diferencia es aún más notoria: mientras el nivel general de precios subió un 39,4%, el valor de los alquileres trepó un 164%.
Frente a este escenario, distintas organizaciones de defensa de los inquilinos expresaron su preocupación por el desfase entre los contratos de locación y la capacidad de pago de quienes alquilan. Denuncian que los ajustes no responden a indicadores objetivos, sino a decisiones discrecionales del sector inmobiliario.
En Mendoza, la situación se agrava por la práctica cada vez más común de firmar contratos de un año con aumentos trimestrales o cuatrimestrales. Si bien estas condiciones se pactan inicialmente, al momento de renovar, muchos inquilinos se enfrentan a incrementos fuera de escala o se ven obligados a buscar propiedades más pequeñas o alejadas, afectando su calidad de vida.
Ante esto, desde el Movimiento Inquilinos Desamparados plantean la necesidad urgente de una regulación nacional que imponga criterios claros, equitativos y sostenibles para ambas partes. Según advierten, sin un marco normativo firme, la situación podría empeorar en los próximos meses.
Por su parte, desde la Cámara Inmobiliaria de Mendoza, aseguran que los contratos se están ajustando conforme al Índice de Contratos de Locación (ICL), compuesto por la variación del IPC (inflación) y los salarios (RIPTE). Además, afirman que en el mercado mendocino ha crecido la oferta de alquileres, tanto por propiedades que pasaron del turismo al alquiler tradicional como por unidades que no lograron venderse.
Este aumento en la disponibilidad, sostienen desde el sector, genera una mayor competencia, lo que en algunos casos obliga a los propietarios a moderar los precios. Sin embargo, las subas acumuladas siguen muy por encima del promedio general, lo que pone en jaque la estabilidad habitacional de miles de familias.
En un contexto económico frágil y con salarios que no logran seguir el ritmo del costo de vida, los inquilinos exigen medidas urgentes para frenar los abusos y garantizar el acceso a una vivienda digna.