Caza furtiva

OPINIÓN - Cazadores furtivos, otra vez al ataque

 Los furtivos viven de la fauna silvestre, como lo hacen los cazadores y traficantes de aves.

Por Jennifer Ibarra - Med. Vet.

Presidente de Fundación Cullunche

Hace muy poco, el 6 de agosto tras un allanamiento en un puesto en Malargüe, en proximidades al área protegida Llancanelo, se aprendieron a 10 delincuentes quienes habían cazado y faenado tres guanacos, 4 vizcachas y dos choiques. Estas personas tenían en el lugar toda una factoría y elementos para el procesamiento de la carne.

Esta semana, el 14 de septiembre en un operativo en ruta 13 , otra banda de cinco delincuentes fue interceptada en ruta 13 por la Policía de Seguridad Rural llevando consigo unos 300 kilos de carne de guanaco, dicho y reconocido por ellos. Por cierto, en ambos casos, había menores presentes. Estos 300  kilos implican la muerte de no menos de cuatro o cinco animales. Y esto multiplíquelo por cada semana que van y matan.

El punto es que no es la primera vez que estas bandas de delincuentes son sorprendidas, pero como por ley de fauna nadie va preso, estos asesinos vuelven a delinquir una y otra vez. Estas personas forman parte de un crimen organizado y de asociación ilícita, porque se juntan para delinquir. Matan fauna silvestre, en este momento violando la cuarentena, infringiendo ley de fauna nacional y provincial y código de contravenciones. También ley de ganadería, defensa del consumidor y disposiciones bromatológicas ya que esta carne se procesa para preparar embutidos, empanadas y se vende como oferta en muchas carnicerías del gran Mendoza. Si, y se lo digo, sospeche de esas ofertas extrañas en carnicerías de habilitaciones dudosas. Los furtivos viven de la fauna silvestre, como lo hacen los cazadores y traficantes de aves. No son personas que cazan para comer, es crimen organizado. Cazan con armas con miras telescópicas, usan motos en duro y costosos vehículos de doble tracción para perseguir y cargar los animales, los faenan y los comercializan. Viven literalmente, a costillas de nuestro bien común que es la fauna silvestre, privándonos de su presencia.

De manera sistemática y sostenida nuestra fauna es aniquilada por estas bandas de viles insensibles a los que no les importa nada. Lo peor es que todo esto, cacería, extracción de huevos, matanza de choiques, vizcachas, maras, quirquinchos, liebres, etc. afecta a los ecosistemas. La ausencia de fauna aumenta el conflicto que ya existe entre los predadores como el puma, y los puesteros, al no tener este nada para comer. A su vez muchos puesteros son los que dan cabida en sus casas a los furtivos. Un círculo vicioso. Mas arriba les mencioné que había menores. Siempre hay menores acompañando a adultos que les dejan como herencia, y enseñanza, continuar con la costumbre de matar.

Es hora y momento de que comencemos a pensar seriamente, sobre todo los legisladores, en que hay que endurecer las penalidades para quienes atentan contra nuestros bienes comunes. Hasta que estos furtivos no vayan presos, no van a aprender, mientras tanto tenemos que seguir viendo y aguantando esta escoria que toma la vida de seres débiles e indefensos, en sus manos y se la quita.