Donald Trump se muestra triunfante mientras espera su absolución
El presidente Donald Trump espera ser absuelto este miércoles en el juicio de destitución en su contra, en el epílogo de un proceso que no le hizo mella y tras un discurso sobre el estado de la Unión que reveló la profunda grieta política que divide a Estados Unidos.
La Cámara de Representantes de mayoría demócrata sometió a Trump al juicio político tras acusarlo de abuso de poder y obstrucción del Congreso en diciembre por pedir a Ucrania que investigara a su rival político Joe Biden y congelara una ayuda militar crucial para ese país en conflicto.
Pero lejos de forzar su renuncia, como ocurrió con Richard Nixon en 1974, Trump espera ser absuelto por la mayoría republicana del Senado. Un cierre que le dará impulso en el inicio de una batalla electoral que se prevé intensa.
Si bien el cierre del juicio político no significa el fin de las investigaciones de los demócratas contra el mandatario, otorga a Trump impulso en su carrera por la reelección, en noviembre, tras un tumultuoso primer mandato.
Pese a que nunca tuvo niveles de aprobación superiores al 50% durante su presidencia, Trump registró su mejor guarismo en la víspera del veredicto: 49%, según Gallup.
Con una leal base en el ala derecha que frecuentemente logra atiborrar sus actos públicos a lo largo del país, el presidente está convencido de que tiene la fuerza suficiente para volver a ganar.
A ello se suma el pasto que le dio el fiasco de la primaria del fracturado Partido Demócrata en Iowa el lunes, en el inicio de la carrera por la Casa Blanca, de las que hasta este miércoles a la mañana todavía no había resultados oficiales finales debido a fallas técnicas.
La profunda división política del país fue patente la noche del martes durante el discurso anual sobre el estado de la Unión del mandatario en el Congreso, en el que nunca mencionó al juicio político aunque su sombra flotaba en el hemiciclo.
Tras una alocución de una hora y 18 minutos en la que Trump alardeó sobre el desempeño de su gobierno y proclamó "el gran regreso" de Estados Unidos, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, rompió su copia del discurso.
El evento no había comenzado con menor hostilidad: cuando Trump ingresó al hemiciclo se negó a estrechar la mano extendida de Pelosi, que quedó suspendida en el aire. Ella se tomó la revancha más tarde, cuando rompió ante las cámaras las hojas con el discurso del presidente.
Los demócratas a menudo abuchearon el discurso e incluso varios se levantaron y se fueron.