#Maná: "Sueños Líquidos"
Por: Paíto Figueroa especial para Diario Mendoza
Por el año 1997 se edita este disco, que mirado a la distancia parece un Grandes éxitos, aunque es un trabajo de estudio de gran proyección en el tiempo y en el espacio.
MANÁ decidió editar para su compañía, Warner Music, este inmenso material, lleno de futuros hits que tiene la particularidad de haber sido grabado en parte de manera tradicional, en un estudio de grabación de locación estándar, en un domicilio fijo. Y otra gran parte en lo que se denomina un estudio móvil, en Puerto Vallarta, un lugar soñado, y al parecer dio sus frutos con creces esa determinación. Esto se puede escuchar en la frescura con que está interpretado; producido, tocado y cantado con esa honestidad de la entrecasa, que se logra con mucho esfuerzo de pre producción y que suele dar resultados muy reconfortantes para los artistas y los seguidores.
La producción estuvo a cargo de Fher (Voz y guitarra) y Alex Gonzalez (Batería), como la mayoría de los álbumes de la banda, y arreglado por Maná, lo que siempre le ha dado esa inconfundible distinción al grupo, ese audio particular que se inicia en cada toma de grabación, y que se consigue con la unificación de criterios que dejan como resultado esa sensación que uno tiene al escucharlos: suenan a banda. Canciones de una banda...
Y una de las características que pueden oírse, al colocarse los auriculares y cerrar los ojos, es la posición en que se encuentran las voces, en el centro de la escena, bien definidas y comprensibles, pero metidas en la mezcla de los instrumentos, que claramente se ubican en toda la periferia del audio. Riquísimo diría yo... Un gran laburo de mezcla el de este disco.
Y ni hablar de la composición, que es la que hace de este trabajo un cúmulo de éxitos, más parecido a un Greatest hits que a un disco de estudio.
Hechicera abre la lista con color gitano, como la misma hechicera. Seguida por Un lobo por tu amor, Como dueles en los labios y Chaman, todas canciones conocidas o muy conocidas, composiciones de gran llegada al público de la banda...
El repertorio del disco sigue con Tu tienes lo que quiero, Clavado en un bar y Róbame el alma, tres de los temas más conocidos de la era del rock latino de la época, todos juntos en el mismo momento de un mismo disco, cosa poco vista, solo comparable con discos como El amor después del amor del gran Fito...
..
A continuación aparece En el muelle de San Blas, La sirena, Me voy a convertir en un ave, obras de gran carácter desde la poesía sobre todo, tocando temas de profundo dolor, como el desamor, la muerte y la decepción por la pérdida de los valores más básicos de la humanidad.
Cierran el track list dos canciones cuya rítmica nos saca del estándar de la geografía nativa del grupo, con un bossa nova y nuevamente un aire de rumba flamenca Como te extraño y Ámame hasta que muera.
Otra de las peculiaridades de este trabajo discográfico es el respeto por la canción ante todo, dejando de lado las imposiciones que el mercado, las radios y las compañías discográficas suelen sugerir de manera imperativa sobre el hecho de que las canciones tengan una duración promedio de tres minutos, para poder utilizarlas en las emisoras, sin ocupar mucho tiempo... Cosa que la mayoría de los artistas populares se ven obligados a aceptar, cercenando partes de la canción o adaptando estas para achicar los tiempos, como diría mi amigo Sergio Pérez, sin medir los efectos de esas amputaciones, que en más de un caso saben contar con un arrepentimiento posterior, muchas veces irreparable. Tal es el caso de una gran canción como No saber de ti, tema de Jorge Rojas y Silvia Mujica, que en su versión original sufrió este tipo de práctica, dejando de lado toda la segunda parte, a mi entender lo más lindo, para complacer los caprichos de la compañía y las emisoras de moda. Puede escucharse al mismo compositor reversionándola años después en su formato completo...
..
Volviendo a Maná, las canciones tienen el desarrollo completo en cada una, haciendo caso omiso a las prácticas anti artísticas de quienes miden la música en números y no en calidad de autoría, composición e interpretación. Y las obras duran un promedio de cinco minutos, respetando el espíritu, y demostrando que no siempre los números finales, los de recaudación y popularidad, se condicen con este tipo de reglas tan ajenas al artista.
Como siempre, quedémonos en el ámbito propicio para detener nuestra vorágine, y prestemos nuestros sentidos a la música, que tanto bien nos hace.
Nota de llamativa singularidad: en el final del disco se puede escuchar un track de 47 segundos con una edición reverse de una melodía, es decir una cinta escuchada en reversa, haciendo alusión a los comentarios de la época que hablaban de letras diabólicas, las cuales personalmente nunca escuché, ni de Maná, ni de Xuxa, ni de Kiss ni de nadie..! Sólo vale para reírse de los detractores gratuitos. Claramente no puede oírse nada, ni de Lucifer ni de nadie. Jaja...
..
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Javier García: incluye lágrimas negras
Por vos, por los tuyos y por todos nosotros QUEDATE EN CASA