Ana Guarnieri: Perseverancia y Servicio
Festejó, hace ya un tiempo, sus noventa años en La Merced, Templo y Convento de nuestra Ciudad Capital.
Como no podía ser de otra manera.... Ana dedicó sus años de juventud y adultez activa al servicio desde el Carisma Mercedario. Fue, hasta ahora, la última Referente máxima de la Cofradía de Nuestra Señora de La Merced en la Comunidad Capitalina.
Algunos la conocimos ya en su etapa de vida familiar como abuela. En cada palabra nos seguía enseñando a los que hace más de diez años perseveraban en la vida comunitaria o se animaban a dar los primeros pasos. Siempre recordaba que había que seguir para adelante. Así daba su testimonio con total autoridad. Ella había seguido dando su tiempo, su colaboración material y su generosidad espiritual siempre.
En tiempos de acción se encargó de conseguir donaciones muy importantes. El Templo corría riesgo de derrumbe y un ambicioso proyecto arquitectónico ponía en riesgo la continuidad del solar histórico. Ana no lo dudó. Rezó con Fe y junto a muchas mujeres anónimas se encontraron alternativas.
En la memoria comunitaria y en toda la Familia Mercedaria quedará siempre la imagen del Abrazo humano al predio, ante la presencia de las máquinas que iniciarían el derrumbe.
SERES ÚNICOS Octubre, Mes de las Madres
Los sismos habían dejado graves daños estructurales en el Templo. Pero aun en la adversidad se puede ver un horizonte esperanzador.
En su vida personal también siguió esta premisa. Cuando su salud visual se quebrantó, continuó aportando con materiales para Catequesis, que compraba con dedicación en una Santería tradicional cercana. También allí en esos gestos cotidianos seguía derramando enseñanzas de Fe.
Las Flores para María de La Merced también fueron sus gestos cotidianos, tanto desde la ornamentación como desde la Oración personal. En especial, el Rosario.
Su compromiso final con su querida Familia Mercedaria fue la participación en la Misa Semanal los sábados a la tarde y en las Fiestas de la Orden. Infaltable su Presencia cada 24 de Septiembre y cada Festejo del Santoral, Calendario Litúrgico o Comunitario.
En sus últimos años el Servicio lo continuó desde su casa. Organizó allí el Ropero Mercedario. Y así siguió recibiendo donaciones y distribuyendo a los que necesitaban. Nos enseñó a todos que la Misión Evangelizadora anida en el corazón del Servidor, más allá de un espacio físico determinado.
Durante estos días de Enero la recordamos con más fuerza por su natalicio. Ya no está su presencia física. Pero espiritualmente sigue siendo una Referente de Perseverancia y Servicio. Desde su testimonio inclaudicable de Amor en Clave Mercedaria sigue guiando a una Comunidad que hoy asume un Compromiso Social con los hermanos de la Calle y otras situaciones de vulnerabilidad.
En este verano ya no está ella entregando una tarjeta de invitación a su cumpleaños o un souvenir con su nombre, hecho con sus manos hacendosas. Pero nos toca a nosotros, quienes la conocimos, en Memoria Agradecida, generar este escrito: un humilde "Souvenir" por sus huellas eternas.
Gracias, Ana, por ser Modelo ayer, hoy y siempre.