La maldición de Las Heras
Las Heras parece estar atrapada en una maldición que se repite una y otra vez: elegir intendentes que no están dispuestos a enfrentar los problemas estructurales del departamento. Llevamos casi una década de una misma gestión municipal que no ha hecho más que profundizar el abandono. Y aunque el intendente Francisco Lo Presti se presenta como una cara nueva, la realidad es que lleva años siendo parte de este modelo de desidia. Gran parte de su gabinete proviene de la gestión de Daniel Orozco, y muchos de ellos llevan casi nueve años en la administración municipal. Que no le vendan a los vecinos caras nuevas cuando son los mismos responsables de que Las Heras esté en este estado de abandono.
Desde hace seis años la ausencia del municipio es notoria en cada barrio, y las pruebas de este abandono están a la vista. Las luminarias públicas funcionan a medias: la mitad del departamento está a oscuras y la otra tiene las luces prendidas todo el día debido a fotocélulas rotas, lo que genera sobrecostos que los vecinos terminan pagando en sus boletas. El intendente podría exigir soluciones a AYSAM para que los barrios tengan agua, o al Ministerio de Seguridad para frenar la creciente inseguridad, pero prefiere ignorar estos reclamos.
Las políticas verdes también han sido desmanteladas. El Centro Verde está al borde de la desaparición y el sistema de recolección diferenciada ha sido abandonado, dejando sin empleo a trabajadores y afectando el ambiente. Los móviles veterinarios, fundamentales para el control de la población de animales callejeros, siguen sin salir a la calle por una cuestión de ego: como no tienen el plotter de la gestión actual, simplemente no se usan.
Lo Presti tampoco se acerca a los barrios para conocer de primera mano las necesidades de los vecinos. Y cuando finalmente decide salir, lo hace para increpar a quienes se atreven a cuestionarlo. En Uspallata, donde los vecinos han presentado propuestas de desarrollo sustentable que priorizan el ambiente, su única respuesta ha sido el maltrato a quienes rechazan la minería. Lo más grave es que esta fue la única vez que pisó Uspallata desde que asumió hace poco más de un año, y cuando lo hizo, los vecinos tenían cientos de reclamos acumulados para plantearle. En lugar de escuchar y dar respuestas, solo respondió con prepotencia. Con la misma vehemencia con la que ataca a los ciudadanos, podría exigir soluciones para la crisis hídrica, la falta de seguridad o la limpieza de los barrios, pero elige el silencio.
El colmo del abandono es el servicio de bomberos. La decisión de dar de baja el convenio del chofer de los bomberos voluntarios ha dejado sin servicio al departamento en momentos críticos. En una emergencia, el tiempo es clave, y este tipo de negligencia puede costar vidas.
La desidia en Las Heras es tal que hasta el edificio municipal se derrumba, al igual que la credibilidad de Lo Presti y su gestión. No alcanza una nota para enumerar todos los problemas que enfrenta nuestro departamento; habría que escribir un libro. Pero lo que sí está claro es que Las Heras necesita un cambio urgente, antes de que esta "maldición" nos condene por décadas más.
Por Emanuel Fugazzotto - Diputado Prov. del Partido Verde Mendoza