SE FUGÓ HACE 12 AÑOS

Cayó en Bolivia el prófugo que causó la muerte de un padre y su hija en Mendoza

Adrián Ocampo Cazón, que permaneció 12 años evadiendo la justicia, fue capturado en Bolivia. El hombre está acusado de causar un accidente fatal en 2013, donde murieron Juan Manuel y María Laura Viudez en Guaymallén.

Tras permanecer 12 años prófugo, Adrián Ocampo Cazón fue finalmente detenido en Bolivia el pasado viernes. El hombre, de 53 años, estaba acusado de causar un accidente fatal en Guaymallén, Mendoza, el 11 de febrero de 2013, que le costó la vida a Juan Manuel Viudez (62) y su hija María Laura Viudez (39).

El trágico suceso ocurrió cuando Ocampo, quien se encontraba bajo los efectos del alcohol, conducía su vehículo a contramano por el Acceso Este de Mendoza. El choque frontal contra el automóvil de las víctimas fue inevitable, lo que provocó la muerte instantánea de la hija en el lugar y la posterior muerte del padre en el hospital.

Ocampo, en ese momento, viajaba acompañado de dos amigos, y su trayecto antes del accidente fue peculiar. Después de ingresar a una estación de servicio en Rodeo de la Cruz, preguntó por direcciones hacia el barrio 25 de Mayo. Tras salir de la estación, condujo durante más de 700 metros a contramano, hasta que se produjo el choque fatal.

EL HOMBER ENFRENTA UNA PENA DE HASTA 50 AÑOS

El caso fue uno de los primeros en Mendoza en el que se aplicó la figura de homicidio simple con dolo eventual. Inicialmente detenido, Ocampo fue beneficiado con prisión domiciliaria tras una serie de apelaciones, pero cuando la justicia decidió retomar la calificación de homicidio simple, ya se había fugado.

Durante los años de búsqueda, se ofreció una recompensa de $1.350.000 por información que pudiera llevar a su captura. Sin embargo, fue el trabajo conjunto de las autoridades de Interpol y el Ministerio de Seguridad de Mendoza lo que permitió dar con su paradero.

Ahora, Ocampo enfrentará una extradición a Mendoza donde será juzgado nuevamente por las muertes de las víctimas y podría recibir una condena de hasta 50 años de prisión. Este desenlace, tras más de una década de búsqueda, ha generado una sensación de justicia para las familias de las víctimas y la comunidad mendocina en su conjunto.