Este viernes se decidirá el futuro de los rugbiers franceses acusados de violación
Este viernes, en el Polo Judicial Penal de Mendoza, podría concluir el caso que involucró a los rugbiers franceses Hugo Auradou y Oscar Jégou, acusados de abuso sexual. La Fiscalía, representada por la jefa de la Unidad Fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual, Daniela Chaler, y el fiscal Darío Nora, ha solicitado el sobreseimiento de ambos deportistas, quienes fueron denunciados por una mujer mendocina de 39 años.
La audiencia, que se llevará a cabo a las 9 de la mañana en la Sala de Video 2 del Juzgado Penal Colegiado Nº 2, estará a cargo de la jueza Eleonora Arenas, quien deberá decidir si acepta el pedido de sobreseimiento formulado por el Ministerio Público Fiscal y los abogados defensores de los rugbiers, Rafael Cúneo Libarona y Germán Hnatow.
El pedido de sobreseimiento se basa en las últimas pruebas que fueron incorporadas al expediente, las cuales llevaron a la Fiscalía a desestimar la acusación de abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de dos personas. Este delito, de ser confirmado, podría haber implicado una pena de entre 8 y 20 años de cárcel para los jugadores franceses.
A pesar de la oposición de la querella, encabezada por los abogados Mauricio Cardello y Natacha Romano, Auradou y Jégou fueron liberados a mediados de agosto tras presentarse contradicciones en las pruebas presentadas por la Fiscalía y el relato de la denunciante. Ambos rugbiers regresaron a su país y participaron en actividades deportivas, aunque continuaron conectados con el proceso judicial de manera remota. Estarán presentes en la audiencia de este viernes por videoconferencia.
La denuncia se originó el 7 de julio de este año, cuando la mujer relató haber conocido a uno de los rugbiers en un boliche de Luján de Cuyo. Fue trasladada a un hotel donde se alojaba la delegación francesa y allí fue sometida sexualmente por los dos acusados. Los rugbiers fueron arrestados al día siguiente en Buenos Aires, justo antes de viajar a Uruguay para disputar otro encuentro deportivo.
Tras pasar seis días en prisión, ambos jugadores fueron puestos en arresto domiciliario. Con el avance de la investigación, las pruebas comenzaron a debilitar el relato de la denunciante, lo que llevó a que tanto la Fiscalía como la defensa argumentaran la falta de evidencia suficiente para mantener la acusación y la prisión preventiva de los deportistas.