CONTROVERSIA

"La Toretto" recibió prisión domiciliaria tras una serie de idas y vueltas judiciales

La joven, conocida como “La Toretto” de La Plata, dejará el penal de Magdalena tras un fallo judicial que habilita su arresto en su casa mientras espera el juicio.

Felicitas Alvite, mediáticamente conocida como La Toretto” de La Plata, recibió recientemente el beneficio de la prisión domiciliaria, tras una serie de resoluciones judiciales que le permitieron dejar la cárcel de mujeres de Magdalena, donde permanecía detenida desde fines de abril. El traslado de Alvite se había dado después de haber estado inicialmente en la alcaidía de Melchor Romero, donde pasó los primeros meses de su detención.

Alvite está imputada por el homicidio simple con dolo eventual de Walter Armand, un motociclista que fue atropellado y muerto mientras ella participaba de una picada. Esta acusación conlleva una posible pena de prisión de entre 8 y 25 años. La resolución judicial que habilitó su arresto domiciliario se enmarca en un largo recorrido judicial, que comenzó con un fallo de la Cámara de Casación bonaerense en enero, que dictó que la joven debía esperar el juicio en su casa, aunque la medida no se concretó en ese momento.

 

El conflicto judicial tuvo varias idas y vueltas. A pesar del fallo de Casación, que había fallado a favor de Alvite, la Cámara de Apelaciones le había negado el arresto domiciliario, pero su abogado, Flavio Gliemmo, apeló ante la Casación. En diciembre, el tribunal provincial falló nuevamente a su favor, ordenando que fuera la Cámara de Apelaciones quien debía formalizar la medida. A partir de ese momento, la familia de la víctima apeló la decisión y el caso regresó a Casación. Sin embargo, tal como había previsto el abogado de la acusada, la apelación fue rechazada por Casación, lo que finalmente permitió que se dictara la prisión domiciliaria.

El traslado de Alvite al penal de Magdalena fue en parte debido a la resolución del juez Claudio Bernard del Tribunal Oral en lo Criminal II de La Plata, quien ordenó que la joven fuera alojada en un penal, ya que había cumplido el plazo de seis meses previsto por la ley en la alcaidía. A su llegada al penal de Magdalena, se realizaron entrevistas psicológicas y psiquiátricas para determinar su adecuado estado de salud mental, y se asignó a Alvite a una celda junto a otras ocho internas. En los informes iniciales, se destacó su convivencia sana con las demás reclusas y un trato respetuoso con el personal penitenciario.

A pesar de haber pasado por diversos establecimientos penitenciarios, Alvite, quien también expresó su interés por comenzar una carrera terciaria, podrá ahora continuar el proceso judicial en prisión domiciliaria, un derecho que había sido otorgado, aunque con varias modificaciones y dilaciones a lo largo del tiempo.