Axel Kicillof busca alejarse de la interna y acelera su armado nacional
Luego de sellar la unidad en el PJ bonaerense y aceptar el recambio de autoridades partidarias, Axel Kicillof decidió dejar atrás la disputa con el kirchnerismo duro y enfocarse en un objetivo más amplio: la construcción de un proyecto nacional que dispute poder al gobierno de Javier Milei en las próximas elecciones.
El gobernador transmitió a su entorno que la resolución de la interna era un paso necesario para liberar la agenda política. Considera que el conflicto con La Cámpora funcionaba como un obstáculo y que el acuerdo alcanzado permite avanzar con mayor rapidez hacia un armado opositor federal, con eje en la gestión bonaerense y proyección nacional.
Con la conducción del PJ de Buenos Aires, Kicillof quedó fortalecido dentro del peronismo. Junto a Verónica Magario, asumirá el control del partido, mientras que Máximo Kirchner quedó al frente del congreso partidario. El esquema buscó evitar rupturas y cerrar la etapa más áspera de la interna, sin vencedores explícitos ni desplazamientos abruptos.
El mandatario bonaerense apunta ahora a consolidar una red política apoyada en gobernadores de Unión por la Patria, sectores del sindicalismo y el Movimiento Derecho al Futuro. En ese espacio creen que Kicillof emerge como el principal referente opositor, en un escenario donde la figura de Cristina Kirchner tiene menor centralidad pública.
En el kicillofismo sostienen que el acuerdo marca un punto de inflexión. La prioridad, aseguran, es dejar atrás las disputas partidarias y comenzar a delinear propuestas concretas de gestión. Con el calendario electoral en marcha, el gobernador busca acelerar los tiempos y posicionarse como una alternativa nacional con identidad propia dentro del peronismo.