TENSIONES EN ALZA

Davos 2026: el poder global se reúne ante el tablero más incierto desde la posguerra

Con récord de líderes, tensiones geoeconómicas en alza y la inteligencia artificial en el centro del debate, el Foro Económico Mundial abre una edición decisiva en un escenario internacional marcado por la fragmentación, la deuda y la disputa por el liderazgo global.

La ciudad suiza de Davos vuelve a convertirse en el punto neurálgico de la política y la economía internacional con el inicio del Foro Económico Mundial (FEM) 2026, una cumbre que llega atravesada por un clima de inestabilidad global, rivalidades estratégicas y redefiniciones del orden económico.

El presidente del FEM, Børge Brende, fue contundente al describir el momento histórico: se trata del contexto más complejo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Bajo ese diagnóstico, el foro de cinco días se propone funcionar como un espacio de reconstrucción del diálogo en un mundo tensionado por la competencia entre potencias, la desaceleración económica y la erosión del multilateralismo.

Récord político y alto voltaje diplomático

La edición 2026 reúne a 64 jefes de Estado y de Gobierno, una cifra inédita que confirma la centralidad política del encuentro. Entre los asistentes se destacan el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien desembarca en Davos con la mayor delegación estadounidense de su historia, y el mandatario argentino Javier Milei, enfocado en consolidar su agenda liberal tras los recientes acuerdos estratégicos con Washington.

La cumbre, sin embargo, no escapa a las controversias. Mientras líderes como Emmanuel Macron, Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen refuerzan su defensa del multilateralismo, la presencia de Trump y sus amenazas arancelarias vinculadas a Groenlandia generan tensión en los pasillos del foro.

Milei en el Foro de Davos, año 2025. 

Los cinco ejes que definen el futuro

La agenda oficial del FEM 2026 se articula en torno a cinco desafíos estructurales que atraviesan todas las sesiones:

  • Cooperación en un mundo en disputa, ante el riesgo de que la rivalidad geoeconómica bloquee soluciones colectivas.
  • Nuevas fuentes de crecimiento, frente a una deuda global récord y señales persistentes de estancamiento económico.
  • Inversión en las personas, con foco en la recualificación laboral ante la aceleración de la automatización.
  • Innovación responsable, especialmente en torno al despliegue de la Inteligencia Artificial (IA) y la preservación de la confianza humana.
  • Prosperidad planetaria, para compatibilizar crecimiento económico y límites ecológicos.

Riesgos globales y un orden en disputa

En la antesala del encuentro, el Informe de Riesgos Globales 2026 del FEM encendió una señal de alerta: la confrontación geoeconómica pasó a ocupar el primer lugar entre los riesgos de corto plazo, desplazando por primera vez en años a las amenazas ambientales.

En paralelo, China busca reposicionarse en el tablero internacional. Pekín envió una delegación de alto nivel encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng, con el objetivo de presentarse como garante de la globalización frente al avance del proteccionismo estadounidense.

A esto se suma la invitación al canciller de Irán, que provocó protestas de organizaciones de derechos humanos, ampliando el frente de tensiones políticas de una cumbre que, según Brende, ya no es un gesto simbólico, sino una “necesidad existencial” para el sistema internacional.

En Davos 2026, el debate no gira solo en torno al crecimiento, sino a la supervivencia del consenso global en un mundo cada vez más fragmentado.