El PJ del Norte se rebela contra Cristina Kirchner y profundiza la fractura interna
Las tensiones dentro del Partido Justicialista volvieron a escalar en el norte argentino, donde los conflictos en Salta y Jujuy reavivaron la disputa con Cristina Kirchner, presidenta del PJ nacional. La intervención de ambos distritos y la suspensión de procesos internos dejaron al descubierto una fractura que trasciende lo provincial.
En Jujuy, la decisión de los interventores de anular la interna partidaria y suspender a la senadora Carolina Moisés profundizó el conflicto con sectores del peronismo del interior. La legisladora cuestionó la medida, denunció un intento de disciplinamiento político y reclamó elecciones para dirimir diferencias dentro del partido.
El enfrentamiento también se trasladó a Salta, donde el gobernador Gustavo Sáenz mantiene una postura abiertamente crítica hacia la ex presidenta. El mandatario acusó a la conducción nacional de ejercer un control cerrado del PJ y de castigar a quienes se apartan del lineamiento kirchnerista, en un contexto marcado por la intervención del partido provincial.
Sáenz, Moisés y los gobernadores Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo consolidaron en los últimos años un espacio político que se distancia del kirchnerismo y mantiene una relación funcional con el gobierno nacional. Ese grupo impulsa una estrategia propia dentro del Congreso, sin romper formalmente con el bloque justicialista.
La disputa interna sigue sin canales de resolución. No hay internas convocadas ni acuerdos de unidad en marcha, mientras el peronismo del norte permanece dividido y con liderazgos enfrentados. En paralelo, el oficialismo nacional avanza en su armado territorial y capitaliza la falta de cohesión de su principal fuerza opositora.