Malargüe inició la limpieza de su playa de secuestros para reducir el impacto ambiental
La Playa de Secuestros de Malargüe fue escenario de una intervención largamente esperada. Allí, la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, junto al intendente Celso Jaque y autoridades provinciales, dio inicio a los trabajos de saneamiento y reorganización en un espacio que acumulaba 595 vehículos retenidos, la mayoría por infracciones a la Ley 9024/17.
La medida forma parte del plan provincial de gestión de playas de secuestro, una política pública que avanza por etapas en distintas regiones de Mendoza con un doble propósito: ordenar los depósitos policiales y reducir los pasivos ambientales generados por el abandono vehicular.
Un problema estructural: la acumulación de vehículos retenidos
El operativo de Malargüe refleja un problema que se repite en buena parte del territorio provincial. Las playas de secuestro, originalmente concebidas como depósitos temporales, se transformaron en espacios saturados y de difícil control, donde miles de vehículos se deterioran con el tiempo.
Según datos oficiales, el predio malargüino —de apenas 525 m²— estaba colapsado, lo que obligó a depositar autos fuera del perímetro. La situación no solo generaba riesgos ambientales, sino también problemas de seguridad y dificultades operativas para la Policía.
El plan impulsado por Rus busca acelerar los procesos de compactación, especialmente en casos donde los rodados no pueden ser recuperados. Para ello, el Gobierno trabaja junto al Poder Judicial en una acordada que autorice la compactación de los vehículos secuestrados por causas judiciales, que actualmente superan los 5.000 en toda la provincia.
Eficiencia y prevención del delito
Desde el Ministerio de Seguridad, destacan que el saneamiento de estos espacios no solo mejora el orden urbano, sino que también contribuye a la prevención del delito. Los autos retenidos suelen ser blanco de robos o fuente de piezas ilegales. La compactación controlada busca cerrar ese circuito.
Además, la medida tiene un impacto operativo directo: libera personal policial que hasta ahora se destinaba a la custodia de predios repletos de chatarra. Queremos que los efectivos vuelvan a su función principal: la seguridad ciudadana, ha señalado Rus en distintas intervenciones.
El plan también incluye la extracción de fluidos, la separación de residuos peligrosos y la clasificación de materiales reutilizables, con un enfoque de gestión ambiental responsable.
Avances regionales y continuidad del plan
El programa comenzó en la Plaza San Agustín, donde se limpiaron ocho hectáreas y se compactaron 8.000 toneladas de restos automotores. Luego se replicó en San Rafael, y ahora avanza hacia General Alvear.
El intendente Celso Jaque celebró la intervención en su departamento, destacando el trabajo conjunto entre Provincia y municipio. Esto mejora la seguridad, el ambiente y el uso del espacio público, expresó durante la visita.
Por su parte, el encargado de ACMET, Fernando Di Betta, explicó que los materiales ferrosos se envían a acerías, mientras que los componentes no ferrosos reciben un tratamiento específico.
Hacia un parque automotor más eficiente
La ministra Rus subrayó que esta política también busca mantener un parque automotor policial moderno. Actualmente, el 80% de los móviles de la Policía de Mendoza tiene menos de cinco años, un dato que refleja la intención de renovar la flota y evitar el uso de vehículos recuperados.
En algunos casos puede parecer viable ponerlos nuevamente en circulación, pero el costo de hacerlo supera al de la compactación, explicó la funcionaria.
Con la limpieza en marcha, la Playa de Malargüe comienza a recuperar su funcionalidad, en un proceso que combina eficiencia operativa, prevención del delito y cuidado ambiental, y que marca un paso más en la consolidación de una gestión provincial integral de los secuestros vehiculares.