Torturas, descuartizamiento y fuego: los impactantes detalles del crimen en Guaymallén
El asesinato de César Darío Rodas, de 41 años, dejó al descubierto un hecho de una violencia extrema que conmociona a Guaymallén. La víctima fue torturada durante al menos cinco horas, descuartizada y parte de sus restos humanos fueron quemados dentro de la casa en la que convivía con su propietaria, una mujer que cumplía prisión domiciliaria por robo agravado.
La escena fue descubierta en una vivienda de Adolfo Calle al 1978, donde residía Adriana Suárez, de 40 años, junto a sus cinco hijas menores de edad. En ese mismo domicilio, Suárez vivía con su pareja actual, Marcelo Altamirano, de 35 años, quien también fue detenido. Ambos fueron imputados por homicidio agravado por ensañamiento, una calificación que prevé prisión perpetua.
Según la investigación de la fiscal Andrea Lazo, durante casi todo el día del crimen, los imputados consumieron drogas y alcohol. En ese contexto, Rodas fue sometido a una brutal golpiza que duró cinco horas. Murió a raíz de las agresiones, tras lo cual su cuerpo fue mutilado, quemado parcialmente en una parrilla y devorado en parte por perros que vivían en la casa.
Uno de los elementos más inquietantes del caso es que, durante el crimen, las cinco niñas —de 6, 9, 11, 13 y 15 años— se encontraban en el domicilio. Si bien no presenciaron la totalidad del hecho, se determinó que una de ellas habría visto una parte clave del asesinato, por lo que fue señalada como testigo principal.
La denuncia que destapó el horror llegó por parte de un ex cuñado de Suárez, quien alertó a la Policía tras recibir fotos de un cuerpo desmembrado. Al allanar la propiedad, los uniformados se encontraron con restos humanos esparcidos y el humo blanco que aún salía de las brasas. Vecinos habían notado el olor y el humo desde la tarde, pero jamás imaginaron lo que ocurría.
Durante el procedimiento fue también demorado un hombre de 46 años, que finalmente fue liberado al constatarse que solo había sido testigo presencial parcial del hecho. Sin embargo, las autoridades ahora buscan a otro posible partícipe secundario que aún no ha sido identificado.
En su defensa, Suárez afirmó que el crimen fue motivado por un presunto abuso sexual cometido por Rodas contra una de sus hijas. Sin embargo, un informe médico oficial del Ministerio Público Fiscal descartó cualquier indicio de abuso físico reciente en las menores.
El crimen, que ocurrió en una casa familiar donde convivían la imputada, su pareja, sus hijas y la víctima, sacó a la luz un contexto de abandono social, adicciones, y una historia previa de delitos. La mujer había sido condenada en 2020 por robo agravado, hecho que había cometido con otra pareja, padre de sus hijas.