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ACV: claves para reconocerlo, prevenirlo y evitar secuelas graves

El accidente cerebrovascular afecta a 120 mil argentinos por año y crece entre adultos jóvenes. Conocer sus señales de alerta y actuar rápido puede salvar vidas y minimizar discapacidades.

El reciente caso de Alejandra "Locomotora" Oliveras, quien falleció a los 47 años tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), volvió a poner en foco esta patología. En Argentina, se estima que cada año unas 120 mil personas padecen un ACV, una condición que afecta con mayor frecuencia a personas mayores de 60 años, aunque en los últimos años se observa un aumento en adultos jóvenes.

El ACV ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia el cerebro se interrumpe, ya sea por la obstrucción de una arteria (ACV isquémico) o por la rotura de una arteria (ACV hemorrágico). El isquémico representa alrededor del 80-85% de los casos. También existen casos menos comunes, como la hemorragia subaracnoidea, causada por el sangrado entre las membranas cerebrales.

ACV

Los signos más comunes de un ACV incluyen debilidad o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, parálisis facial, problemas para abrir un ojo y pérdida temporal de la visión en uno de ellos. Estos síntomas aparecen de forma súbita y requieren atención médica inmediata, ya que el tiempo para tratar un ACV isquémico con medicamentos que disuelven el coágulo es muy limitado, generalmente alrededor de cuatro horas y media.

Entre los factores de riesgo para sufrir un ACV se encuentran la hipertensión arterial, colesterol elevado, diabetes, sedentarismo, tabaquismo, obesidad y consumo de drogas. Además, problemas cardíacos como la fibrilación auricular pueden causar embolias que derivan en ACV. El control y tratamiento de estas condiciones es clave para la prevención.

ACV

Los ACV son la segunda causa principal de muerte a nivel mundial y la principal causa de discapacidad. Las secuelas más graves incluyen parálisis de miembros, dificultades para tragar o respirar, y la necesidad de intervenciones como la alimentación por sonda o ventilación mecánica. Sin embargo, la rehabilitación temprana es fundamental para mejorar la calidad de vida y la reintegración social de los pacientes, y existen muchas intervenciones para favorecer la recuperación.

El aumento de ACV en poblaciones más jóvenes, especialmente en mujeres, y el crecimiento demográfico de adultos mayores hacen urgente reforzar las medidas de prevención y promover controles médicos periódicos para reducir el impacto de esta enfermedad.