Cocinar con gas puede afectar la salud: qué reveló una investigación de Stanford
Un estudio liderado por la Universidad de Stanford advirtió que cocinar con gas eleva de manera considerable la contaminación del aire interior, al punto de equiparar esos niveles con los generados por el tránsito o la actividad industrial. La investigación analizó la presencia de dióxido de nitrógeno (NO₂) en viviendas de Estados Unidos y detectó impactos directos en la salud.
El trabajo, publicado en la revista científica , concluyó que reemplazar cocinas a gas por eléctricas puede reducir más del 50% la exposición a este contaminante dentro de los hogares. En promedio, la disminución ronda el 25%, pero el beneficio se duplica en viviendas donde el uso del fogón es intensivo.
Según los investigadores, el gas natural y el propano liberan NO₂ durante la combustión, un contaminante asociado a asma, enfermedades pulmonares crónicas, partos prematuros y algunos tipos de cáncer. En muchos casos, el interior de la vivienda se convierte en la principal fuente de exposición diaria.
El impacto es mayor en casas pequeñas o con escasa ventilación, donde los niveles de contaminación pueden superar los valores recomendados incluso cuando el aire exterior es de buena calidad. También se detectaron riesgos elevados en zonas rurales y en comunidades con menos recursos.
Uno de los autores del estudio, el profesor Rob Jackson, señaló que existe una falsa sensación de seguridad sobre el aire interior. Muchas personas creen que el aire de su casa es limpio, cuando en realidad puede ser el principal foco de contaminación, advirtió.
Si bien la ventilación y el uso de extractores ayudan a reducir el problema, el estudio remarcó que las cocinas eléctricas, especialmente las de inducción, son la alternativa más efectiva. Priorizar la calidad del aire dentro del hogar, concluyeron los autores, puede generar beneficios sanitarios inmediatos y medibles para millones de personas.