El virus Nipah y su regreso: cómo se contagia y por qué preocupa
Un virus que preocupa a la comunidad científica desde hace más de dos décadas vuelve a estar en el centro de la atención: se trata del virus Nipah, descubierto en 1999 en la aldea de Nipah, en India. A diferencia de otros virus de rápida propagación, Nipah es menos contagioso, pero su tasa de mortalidad es alta, lo que genera alerta en el ámbito sanitario.
Los síntomas iniciales del virus son inespecíficos e incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, vómitos, dolor de garganta y tos. Estos pueden aparecer entre cuatro y catorce días después de la infección, y los casos asintomáticos son poco frecuentes. Por ello, algunas personas pueden contagiar sin saberlo.
El virus está clasificado por los CDC como de nivel cuatro de bioseguridad, la categoría más alta, compartida con patógenos como el ébola. Tiene incluso el potencial de usarse como agente de bioterrorismo, lo que aumenta la preocupación de los especialistas.
Nipah es un virus zoonótico, lo que significa que puede transmitirse de animales a humanos, principalmente a través del contacto con murciélagos o cerdos infectados. También puede propagarse mediante el consumo de frutas o jugos crudos contaminados con saliva u orina de murciélagos frugívoros. Además, existe la posibilidad de transmisión de persona a persona.
Actualmente no existe vacuna ni tratamiento específico para Nipah, por lo que la prevención es la estrategia principal. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre que detectan proteínas específicas asociadas al virus.
A pesar de que los brotes registrados han sido limitados, el virus Nipah representa una amenaza para la salud pública, por su mortalidad, su capacidad de transmisión y la ausencia de medidas preventivas definitivas.