Ajuste en el presupuesto deportivo: cae un 56% poniendo en riesgo el futuro de los atletas
El presupuesto destinado al deporte para 2025 ha sufrido una drástica disminución del 56% en comparación con el de 2023, reflejando la política de recortes impulsada por el Gobierno en diversas áreas. Este ajuste tiene un impacto directo en la preparación de los atletas, profundiza la brecha con las potencias deportivas y limita las perspectivas de medallas en los próximos eventos internacionales.
A pesar de este panorama, algunos programas, como el ENARD, han recibido incrementos moderados. Sin embargo, la caída generalizada en otras áreas, como los Juegos Nacionales Evita, infraestructura para clubes y polideportivos, destaca la grave desfinanciación que enfrenta el sector. Según un informe, la ejecución presupuestaria en deportes fue de solo un 68% en 2024, y en algunas áreas fue aún menor, afectando gravemente a los clubes y a las comunidades que dependen de estas inversiones.
Este ajuste refleja un patrón preocupante en la política deportiva, que parece priorizar ciertos sectores por encima de las necesidades de la base, especialmente en un contexto en el que los clubes de barrio y localidades más pequeñas han sido históricamente clave para la formación de nuevos talentos. En Argentina, más de la mitad de la población que practica deportes lo hace a través de estos clubes, algo que resulta único en el mundo y debería ser aprovechado para el desarrollo deportivo nacional.
A su vez, el análisis revela la desconexión entre los recortes presupuestarios y la necesidad de una infraestructura adecuada para competir a nivel internacional. Mientras que países como los de la Unión Europea destinan el 0,8% de su presupuesto total a deportes, Argentina debería multiplicar por 15 la inversión destinada a este sector para alcanzar esa media.
El panorama para 2025 es claro: el debilitamiento de las políticas públicas deportivas podría tener efectos devastadores en el desarrollo del deporte en Argentina, a menos que se reviertan los recortes y se reconozca la importancia estratégica de invertir en una infraestructura deportiva sólida. Sin una intervención estatal eficaz, el sector podría estar condenado a un camino de autorregulación donde los más vulnerables quedarán excluidos de la posibilidad de practicar y disfrutar del deporte.