Alerta meteorológica: qué le espera a Mendoza con la llegada del Súper Niño
Este invierno en Mendoza se anticipa como un período de fuertes contrastes y condiciones climáticas extremas. En la provincia, el impacto nunca es uniforme. La inestabilidad y la humedad extra que aporta el Oceáno Pacífico chocan con la Cordillera de los Andes, generando dos realidades muy distintas.
El término Súper Niño se reserva para aquellos años excepcionales en los que el calentamiento del Océano Pacífico ecuatorial supera los 2°C por encima de sus promedios históricos. Las proyecciones internacionales indican más de un 70% de probabilidad de consolidación de El Niño para el trimestre central de la temporada, que abarca mayo, junio y julio.
Para Mendoza, un Niño tradicional ya implica un cambio drástico en el patrón climático, con consecuencias muy marcadas según la zona. En Alta Montaña se espera un incremento significativo en la cantidad e intensidad de los temporales de nieve. Si bien esto es una excelente noticia para aliviar la crisis hídrica de cara al verano, supondrá cierres prolongados e intermitentes del Paso Internacional Cristo Redentor.
En el llano mendocino, en cambio, la realidad será diferente. La mayor frecuencia de sistemas de baja presión se traducirá en una temporada con alta probabilidad de viento Zonda, seguido de intensos frentes fríos. Las precipitaciones urbanas no mostrarán un aumento desmedido, manteniendo la aridez típica de la estación. Así, el invierno 2026 en Mendoza se presenta con dos caras muy distintas.